El Tratado de Arrás o el soberano de Flandes es Felipe II y no un francés

Guillermo de Orange fue recibido como un libertador. Pero en poco más de un año las Provincias del Sur deciden firmar el Tratado de Arrás para volver a la obediencia de su Rey Felipe II ¿Por qué? Porque Guillermo de Orange mintió.

El 24 de septiembre de 1577, Guillermo de Orange hacía su entrada triunfal en Bruselas: La “Joueux Entrée” destinada sólo a los soberanos más distinguidos. A aquellos de sangre real. A los soberanos de esas tierras de Flandes: Carlos I, Felipe II, Juan de Austria,… él. Multitudinaria, apoteósica, y más después de tantas penalidades y sinsabores alejado del puesto que en puridad, y según él, debía ocupar: El máximo representante de los Países Bajos.

Poco importaba que no fuera de sangre real, haber metido a los Países Bajos en una guerra civil descarnada (siendo él alemán), empobrecido a sus habitantes cercenando el comercio al crear los “Mendigos del Mar” o haber impedido los intentos de Felipe II de reconducir la situación con sus súbditos. Él tenía razón y todo estaba justificado: El golpe de Estado se había consumado.

Alejandro Farnesio, el Gobernador “legal”, a duras penas podía mantener Luxemburgo y poco más, al menos por ahora. Holanda, Zelanda, Flandes, Brabante y Valonia, la práctica totalidad de los Países Bajos, excepto una pequeña parte (y además sin conexión al mar), se había levantado contra Felipe liderados por el Príncipe de Orange (que había aprovechado convenientemente del Perdón Real derivado del Edicto Perpetuo). Corría el año de 1577 (y hacía cuatro años que el Duque de Alba había dejado Flandes…).

Y sin embargo, un 17 de Mayo de 1579, un año y medio después, se firma el Tratado de Arrás entre las provincias católicas de los Países Bajos y Alejandro Farnesio donde éstas retornan a la protección y la obediencia de la Monarquía Hispánica (un Tratado secreto que se haría público más adelante, el 12 de septiembre).

Recorre el Camino Español con esta guía. En la T de Tercios

[bctt tweet=”Guillermo de Orange les traicionó. Por eso Provincias del Sur se unen en el Acuerdo de Arrás.” username=”@elcaminoespanol”]

La pregunta es ¿por qué? ¿Por qué si Guillermo de Orange fue recibido como un libertador, en poco más de un año, las Provincias del Sur deciden salirse de ese paraíso, remanso de paz y prosperidad  prometido por el Taciturno, para volver a la obediencia y la seguridad del Rey de España, su Rey? (según la propaganda, un Rey opresor, con un gobierno deleznable y lo peor, de lo peor y tal y tal… se entiende la ironía ¿eh?).

Sencillamente porque en ese año y poco, los católicos del sur de los Países Bajos empezaron a probar en sus carnes la “tolerancia” que llevaban ya tiempo sufriendo los católicos del Norte: la represión protestante. Una represión, que se dice y se cuenta, que a Guillermo de Orange, muy tolerante él, no le gustaba pero que su gente aplicó sin ningún tapujo desde que desembarcaron en Brielle cinco años atrás. Represión, con muertes y apresamientos sin juicio de por medio, de la que él era plenamente consciente y que, si bien no aplaudía, sí permitía y utilizaba como arma política.

Ya en enero de ese año (el 15 de enero 1579) las Provincias del Sur habían pactado un texto entre ellas para hacer frente común ante los atropellos protestantes: la Unión de Arrás (previa al Tratado de Arrás). Allí declaran, entre otras cosas, que su Rey es Felipe II o lo que venía a ser lo mismo, declaran la no obediencia a una “Administración” salida de un golpe de estado que estaba intentando sustituir al que en el fondo era su Rey legítimo, Felipe II, por un títere francés (Duque de Anjou) colocado al gusto y las necesidades de Guillermo de Orange y los protestantes.

La ‘Unión de Arrás’ entre las Provincias del Sur, complementado con el ‘Tratado de Arrás’ entre éstas y el Rey Felipe II, marcaría un periodo de paz y entendimiento entre las provincias meridionales y su Rey. Y marcaba el punto de inflexión a partir del cual se iban a ir recuperando paulatinamente territorios a los protestantes. La vinculación del Rey Felipe y sus sucesores con los territorios católicos de los Países Bajos se iría consolidando con el paso de los años y tendría uno de sus puntos álgidos con Isabel Clara-Eugenia (hija de Felipe II) y Alberto .

El territorio que engloba la ‘Unión de Arrás’ se dio en llamar Países Bajos Españoles y luego, mucho más adelante, si bien con variaciones territoriales sensibles, vino a conformar lo que hoy es Bélgica.

Y es que a veces, la historia tiene la suficiente complicación como para no poder simplificarla.

El Camino Español

! Comentario

  1. Fina Berenguel's Gravatar Fina Berenguel
    17/05/2016    

    Muy bien explicado,gracias!!!!

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