El Camino Español, principio y fin de la “Pequeña Edad de Hielo” Europea

¿Habéis oído hablar alguna vez de la Pequeña Edad de Hielo? Sucedió no hace mucho, entre los siglos XIV y XIX, y tuvo su periodo más crudo justamente entre 1560 y 1660 (le llaman la “Fase Fría”). Cien años de fríos y malas cosechas que ocasionaban protestas, disturbios, epidemias y hambres con suma facilidad. Fue principalmente durante esos difíciles 100 años, en la Fase Fría de la pequeña Edad de Hielo, en los que la Monarquía Hispánica marcaba el ritmo del mundo y el oro y la plata de América se repartía, de una manera u otra, por toda Europa.

La crisis general del siglo XVI y XVII en Europa estuvo marcada por la angustia económica generalizada, malestar social y una disminución significativa de la población. Una causa importante de los problemas de Europa en estos tiempos fue la contracción, inducida claramente por el clima, de la producción agrícola.

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El descenso de producción de alimentos, y como consecuencia el desabastecimiento de los mercados, se vio directa e inmediatamente afectada negativamente por la reducción de la temperatura. Las consecuencias de estos cambios climáticos no se hicieron esperar empeorando el estado nutricional de la población e incrementándose las epidemias, el hambre, los disturbios sociales y finalmente las guerras y la migración de la población.

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No mejoró la situación que, aunque la producción agrícola disminuyó o se estancó debido al frío, la población siguió aumentando, lo que llevó una mayor demanda en el suministro de alimentos y a un aumento, por ejemplo, en el precio del grano (elemento básico en la dieta). La inflación en los precios del grano provocaron dificultades para muchos. La gestión inadecuada de esa difícil situación por parte de las autoridades, ayudada a veces por la manipulación interesada de la población descontenta, desencadenaron graves problemas y conflictos sociales que acabaron algunos de ellos en rebeliones y revoluciones.

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Muchos de estos disturbios llevaron indirectamente a los conflictos armados y el número de guerras aumentó 41 por ciento durante esa Fase Fría de la que hablábamos.

El hambre también se hizo más frecuente. La nutrición se deterioró hasta tal punto que la altura media de los europeos encogió 2 cm a finales del Siglo XVI. Como las temperaturas empezaron a subir de nuevo a partir de 1650, mejoró la producción agrícola y en consecuencia, también lo hizo la alimentación y con ello la altura media.

Las dificultades económicas, el hambre y la guerra llevaron a las personas a emigrar. Europa vivió un incremento de migración a la vez que los disturbios sociales también se incrementaban. Esta migración generalizada, junto con la disminución de la salud causada por la mala alimentación, facilitó la propagación de epidemias, y el número de plagas alcanzó su punto máximo durante el periodo 1550-1670. Como resultado de las muertes de la guerra y el hambre, la tasa de crecimiento anual de la población se redujo drásticamente.

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“Con esos mimbres se hace lo que se puede”, debieron pensar los Austrias españoles. Como dijo nuestro buen Rey Prudente Felipe II (a quien cada vez admiramos más): “No mandé mis naves a luchar contra los elementos”. A la Monarquía hispánica le tocó gestionar un polvorín durante seguramente el periodo más complejo y cambiante de la Historia. Una gestión que se financió con metales traídos de América y de la que se favorecieron todos los países de Europa.

Y perdonen el acomodo pero creemos que es de recibo que todos los europeos, y cuando digo todos es todos, deberíamos dar gracias porque esa inyección de monedas contantes y sonantes traídas desde América por España, y al que nadie ponía reparos ni hacía ascos, ayudó a sobrellevar, mal que bien, el periodo climático más letal de la historia reciente de Europa.

El Camino Español es un buen ejemplo. Desde 1567, el primero, hasta 1634 el último de ellos (casi 70 años) repartió oro y plata por todas las poblaciones por las que pasaba para que dieran acomodo y alimentos a miles de soldados de los Tercios. Un “Bienvenido Mister Marshall” del siglo XVI  cuando más falta hacía.

El Camino Español

Fuentes:
http://abandonedfootnotes.blogspot.com.es/2011/10/little-ice-age-and-other-unintended.html
http://www.jstor.org/discover/10.2307/203063?uid=3737952&uid=2460338175&uid=2460337935&uid=2129&uid=2&uid=70&uid=4&uid=83&uid=63&sid=21102591542773
http://www.history.com/news/little-ice-age-big-consequences

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