Por qué el Imperio Español revolucionó, otra vez, el comercio global en el siglo XVIII (Y, sin embargo, Inglaterra no)

Estamos en junio del año 1779. La Guerra de Independencia americana hace tres años que empezó. Es importante que os situéis ahí y no después. Os tenéis que olvidar (por un momento) de lo que sabéis de épocas posteriores (de la misma forma que no sabes qué va a pasar dentro de 10 años, por ejemplo) porque de lo contrario es como haceros trampas al solitario. Leer sobre Historia de otras personas y de otros tiempos tiene mucho de buscar ser honesto con uno mismo.

Desde que España iniciara los viajes transoceánicos y que los españoles conectáramos el mundo en los dos sentidos allá por el siglo XVI, el comercio, y todas las posibilidades que ofrecía, había evolucionado de manera meteórica.

En España, además, había una nueva dinastía reinante, que recién estrenado el siglo XVIII, se había volcado en reordenar un Imperio que había dejado de mirar a Europa (los Borbones Españoles dejaron de tener soberanía sobre territorios europeos) y fijaba como uno de los objetivos principales desarrollar y estructurar el Imperio Español (repartido entre cuatro continentes.

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Un aspecto clave que no puede olvidarse en ningún momento porque marca todas las decisiones de gobierno, además de diferenciarnos de los intereses y decisiones de otros países del entorno).

El comercio era uno de los pilares fundamentales de esa acción. Es por esa razón que unas de las primera decisiones que toma la monarquía borbónica es reducir los impuestos derivados de la extracción de metales preciosos de las minas ubicadas en territorios del Rey.

El tan famoso quinto del rey, el impuesto que se entregaba al rey por la extracción del metal de las minas, quedó reducido a un diezmo (¡del 20% al 10%!). El objetivo no era otro que reducir impuestos para generar comercio ¿¿Bajadas de impuestos para generar riqueza?? ¡sí! y eso ocurre en la España de 1723. Un hecho que debería marcarse a fuego porque la Corona española ingresaba muchísimo dinero por ese concepto, lo que convierte esa decisión en una medida revolucionaria.

El objetivo principal era que esa parte del impuesto que dejaba de cobrar la corona lo “movieran” las empresas e individuos para generar beneficios (de los que lógicamente ya se recaudaba impuestos, recuperando con creces el descenso inicial)

Pero las reformas en el comercio siguen y lo revolucionan todo: El libre comercio se abre camino.

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Un primer paso, y fundamental, hacia la liberalización comercial dentro del Imperio (recordemos, 4 continentes) fue el decreto de libre comercio de 1765 que autorizó el comercio interno entre 5 islas del Caribe: Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, Trinidad y Margarita, con nueve puertos de la metrópoli: Cádiz, Sevilla, Málaga, Alicante, Barcelona, Cartagena, Santander, La Coruña y Gijón.

En 1768, las nuevas normas reservadas al Caribe se hicieron extensivas también a Luisiana y en 1770 a Yucatán y Campeche. A comienzos de 1778, se abrieron al comercio libre, Perú, Chile y el Río de la Plata (y sus virreinatos); en España, Almería, Tortosa, Palma de Mallorca y Santa Cruz de Tenerife en Canarias.

El 12 de octubre de 1778 el rey Carlos III de España firmó el Reglamento de libre comercio, culminando el proceso de librecambio iniciado en 1765.

Sin barreras internas en un mercado que abarca casi toda América y conecta Europa con Asia, con  una conocimiento de las rutas transoceánicas casi perfecto y unas comunicaciones internas a través de los Caminos Reales que conectan ciudades y pueblos de todo el Imperio.

Esas mejoras  implantadas durante años ven sus frutos a finales del siglo XVIII. El comercio interno se dispara y los incrementos de negocio, en %, tienen dos y tres cifras… las arcas del Estado notan el pulso y se derivan los recursos necesarios para ayudar a los rebeldes americanos. No solo eso, la Monarquía Española se prepara para asestar un golpe definitivo a los ingleses que andaban con su guerra en las 13 Colonias. La guerra de Expulsión Inglesa (1779-1783) llamaba a al puerta…

¿Y los ingleses?

Ellos tenían, desde el siglo XVII, sus Actas de Navegación…

Curiosamente las “Actas de Navegación” fue la respuesta de los gobernantes ingleses al hecho de que la Monarquía Hispánica, después de firmar la paz con Holanda en 1648, le permitiera (¡¡¡a Holanda!!!) comerciar con el Imperio Español. Así que, pactar la paz de aquella Guerra (civil) de los 80 Años y habilitar el comercio con ellos, tuvo como una de sus primeras consecuencias colapsar el comercio inglés de una manera salvaje (no me digáis que no os hace sonreír… O:-) ).

Los ingleses, con Oliver Cromwell al frente, vieron en esa regulación la manera de intentar defender su industria monopolizando el comercio con sus colonias y asegurando al menos esas “ganancias”. Lo “mejor de todo” es que las reeditaron una y otra vez con lo que tiene eso de incurrir y agravar el error que al principio les parecía todo un acierto…

Las “Actas de Navegación” contenía joyas como éstas:

· Que todas las colonias inglesas estuvieran subordinadas al Parlamento. En sentido positivo permitía una política “coherente”. En el sentido real era un desastre porque las decisiones se tomaban a miles de kilómetros del teatro real de operaciones y se demoraban eternamente.

· Se prohibía cualquier desarrollo industrial de las colonias capaz de competir con el de Inglaterra. Todo muy sensato para no dejar evolucionar a los colonos y que, llegados a este 1779, había provocado que los colonos se hartaran.

· Que el comercio con las colonias estuviera monopolizado por los navegantes ingleses. De esta manera se cerró las colonias a la navegación extranjera, con lo que las 13 colonias no se podían aprovechar convenientemente del comercio generado por Nueva España o por el Galeón de Manila que tenían tan cerca y era tan suculento.

Las Actas de Navegación se reeditaron en varias ocasiones para “perfeccionarla” (1660, 1663, 1673, 1696, 1760,…)  fueron tan positivas (entiéndase la ironía) que, después de alejar a Inglaterra del camino abierto por España a mediados del siglo XVIII al innovar con las leyes del librecambio que comentábamos anteriormente, ayudaron de manera importante a provocar el levantamiento de las 13 Colonias, que se materializó en 1775.

El comercio pujante del Imperio Español, derivado de aplicar, entre otras medidas, las políticas de libre cambio, permitió a España ayudar económicamente a los rebeldes americanos y tener el músculo necesario para noquear a Inglaterra en guerra directa que les declaramos un 22 de junio de 1779.

El Camino Español

PD1: Las Actas de navegación fueron derogadas en 1849 cuando estaba claro que el librecambismo implantado por España hacía decenas de años era la respuesta al comercio. Un librecambismo que el Imperio Español llevaba utilizando desde hacía casi un siglo.

PD2: No os quepa duda que tuvo mucho que ver en el alzamiento de los colonos anglo-americanos ver cómo los españoles americanos de Nueva España podían comerciar libremente desde sus puertos, tenían disponibles monedas que podían acuñar en su propio territorio (el real de a ocho se acuñaba desde hacía siglos en Nuevo México. Los colonos lo tenían prohibido. Traían las monedas desde Inglaterra), y eran muy autónomos a la hora decidir cómo gestionar sus recursos… o incluso podían ir a la Universidad. Las 13 Colonias no tuvieron nunca Universidad, tuvieron que esperar a convertirse en Estados Unidos.

PD3: hablamos de Inglaterra, pero en realidad ya por entonces se debe hablar de Gran Bretaña. Vayan con este post-data incluidas nuestras disculpas por la incorrección.

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