La Inglaterra del Siglo XVIII: El Estado moderno más débil del mundo (IV). La CIO provoca guerras intestinas.

Que la CIO era capaz de magrear a su conveniencia al Gobierno de Inglaterra es una obviedad. Llevaba haciéndolo a placer, entre bambalinas, desde hacía casi un siglo: Leyes a su medida, mirar para otro lado ante abusos de la CIO contra otros países soberanos y su población, hacer librar a Gran Bretaña y a sus habitantes guerras que interesaban a la CIO… Pero no acaba ahí la cosa, los anglos, en lo que respecta al dinero, siempre podían ir un poco más allá. Pero ¿provocar una guerra interna?

La CIO responsable directa de millones de muertes en Bengala
En 1772 la CIO generaba cerca de la mitad del comercio de Gran Bretaña (La Anarquía, pág. 252). Atención, la mitad del comercio de un país que se dedicaba, a priori, al comercio. Tanto es así que «existía un amplio consenso en que era la riqueza de la India la que estaba propulsando la economía británica» (pág. 249.) . Dicho de otro modo menos benevolente: el vaciamiento progresivo de la India durante el más de siglo y medio que la CIO llevaba allí, estaba pagando, lingote a lingote, la Revolución Industrial. Un vaciamiento que dejaba en la miseria a millones de hindúes en general y bengalíes en particular, década tras década, sin nada a cambio, más que más miseria. Es lo que tenía ser colonia inglesa, a tope de ventajas.

Una miseria que era aún más patente desde la pérdida de cosechas en el otoño de 1768 y el verano de 1769 por la falta de lluvias y una epidemia de viruela sobrevenida. La llamaron la Gran hambruna de Bengala que azotó aquellas tierras en 1770. Murieron de hambre, una de las más lentas, agónicas y terribles maneras de morir, diez millones de personas. Diez millones de personas; en el siglo XVIII; dejadas morir de hambre. Un tercio de la población total de Bengala*.

¿Y qué responsabilidad tenía la CIO en todo aquello? Pues mucha. Por aquel entonces estaba vigente el sistema de gobierno ‘dual’, donde la Compañía estaba autorizada a, atención, recaudar impuestos directamente sobre los ciudadanos de Bengala y también estaba en condiciones de controlar los poderes policiales y judiciales. Ahí es nada, una empresa (inglesa para más inri) gestionando impuestos y policía de terceros países. Si queréis saber más sobre ello o como se llegó a esto, a parte de con una superioridad militar aplastante, leed «La Anarquía» de William Dalrymple.

Que la CIO era directamente responsable no lo decimos nosotros, lo dice William Dalrymple en Anarquía: «la Compañia, en su conjunto, no emprendió ninguna acción de lucha contra el hambre. Tampoco puso semillas ni crédito a disposición de los más vulnerables.[…]. Por el contrario, con el fin de mantener sus beneficios en un momento de producción baja y alto gasto militar, la Compañía, […], fue muy estricta en la recaudación de impuestos[…]«(pag 237). También Adam Smith como miembro de una comisión de investigación sobre la gestión de la CIO en aquellas fechas, «argumentó que la sequía de Bengala se convirtió en una hambruna debido a la incompetencia de la EIC (la CIO, en inglés)». Para muestra, con dos botones debería ser sufiente…

Eso ocurría en 1771 y la crisis aún no se dejaba sentir para la CIO, pero eso cambiaría pronto porque finalmente «la hambruna provocó un descenso de los ingresos de las tierras de Bengala, mientras en los almacenes de Londres se acumulaban enormes remesas de té«. (pág 248). Ese té, que era un problema, se iba a convertir con la actuación de la CIO en otro problema aún mayor.

La CIO en crisis
La CIO no tardó mucho en dejar de pagar al Estado por el monopolio que ejercía y al Banco de Inglaterra por los préstamos. Y, claro, la bancarrota de la Compañía que genera casi la mitad del comercio de un país rápidamente se convierte en una cuestión de Estado. Mucho se habló de ello. Y una cosa llevó a otra. También de cómo podía haber ocurrido lo de la hambruna y la criminal manera de actuar de la CIO. Los periódicos se llenaron de tinta y los ingleses se llevaban las manos a la cabeza por lo que los propios británicos eran capaces de hacer, desde hacía décadas, en sus colonias. Mientras, los diputados braceaban y se rasgaban las vestiduras como el que más. Eso sí, «el 40 por cierto de los miembros del Parlamento poseía acciones de la CIO«(pág 250).

No se os puede escapar que también en las 13 Colonias fueron muy conscientes de las actuaciones de la CIO en Bengala e India aireadas día sí, día también en los panfletos, periódicos y mentideros.

Pero os resumo: La CIO fue rescatada económicamente (costó un pastizal). A cambio se aprobó el 10 de junio la «Regulating Act» , una ley para dar a entender que se iba controlar muy de cerca a la CIO. No sirvió de mucho, la verdad, tanto es así que se podría concluir sin lugar a la equivocación que se hizo más bien de cara a la galería. Estas cosas ya se hacían desde antaño, no penséis que nuestros políticos han inventado nada. Tenéis aquí el original.

Pero la que sí interesa, muchísimo, es una ley aprobada justo un mes antes, el 10 de mayo de 1773. Y esa, señoras y señores míos, sí que tenía el sello de la CIO más pura moviendo, como desde hacía más de un siglo, los hilos del gobierno inglés: La Ley del Té.

¿Por qué es tan importante la Ley del Té?
El motivo de cara a la galería era el té de la CIO que se acumulaba en los almacenes de Londres por cientos de toneladas, que al poder venderlo en las 13 colonias podría paliar la grave crisis en la que se encontraba la CIO.

Pero la carga de profundidad era en realidad que la CIO ya no solo comerciaría con las Indias Orientales. A partir de entonces también lo haría con las 13 Colonias o lo que es lo mismo las Indias Occidentales. Y además directamente recolectando el té en India y enviándolo, sin pasar, como hasta ahora, por Inglaterra a las colonias americanas. Y, claro, evitando en gran medida su control. Lo haría inicialmente con el té, pero una vez abierto el camino ¿Quién impediría que comerciara con otros productos? ¿En qué condiciones? ¿Quién impediría que se comportara como lo hizo en India? ¿El Parlamento Inglés? ¡Ja!

John Dickinson, Escritor de la Revolución y hombre de referencia en las 13 Colonias, temía que los soldados de la Compañía, después de saquear la India, estuvieran ahora «mirando a Estados Unidos como un nuevo teatro en el que ejercitar sus talentos de rapiña, opresión y crueldad«.

Los colonos lo tenían claro, la CIO no tendría límites, ni geográficos ni de otro tipo. Sí, la Ley de Regulación (Regulating Act) debía controlar a la Compañía pero no se derogó ni cambió ni una coma de ningún articulado que regulaba los principios fundacionales de la propia Compañía. Es decir, la CIO podría seguir comportándose en otros lugares (las 13 Colonias, por ejemplo) como hasta entonces lo había hecho en la India. A los colonos ingleses de América se les puso los pelos como escarpias.

Además, la «Regulating Act» concretaba a las acciones de control sobre la CIO en Europa y Asia. De América no decía ni pio. Y eso que era posterior en fecha a la Ley del Te. Blanco y en botella.

La maquinaria de la CIO estaba más que afinada y, desde el punto de vista puramente económico (y junto con la «moral» anglicana), funcionaba a las «mil maravillas». El problema era que el motor de la India corría el riesgo serio de griparse (a ojos de aquellos ingleses era un molesto inconveniente que la gente se muriera de hambre y una descortesía total hacia su modelo económico exitoso. Entiéndase la ironía). Y, claro, la Revolución Industrial seguía su curso y había que seguir alimentándola.

Resumiendo
Habilitar el comercio en las tierras del Oeste era un paso natural que ya intentó la CIO al meter a Gran Bretaña en una guerra contra el Imperio Español con nefastas consecuencias para los británicos (Cartagena de Indias, Lezo y Vernon). Este sería el segundo intento. Los títeres del Parlamento británico, de uno y otro partido, se pusieron manos a la obra. Empezarían por el té, y luego ya si eso…

Pero ni la CIO, al timón, ni el Parlamento inglés de galeotes, tuvieron en cuenta que los colonos llevaban décadas buscándose las habichuelas solos y no estaban para muchas gaitas. Tampoco podían saber que la Ley del té, que abría de par en par América a la CIO, estaba llamada a ser la gota que colmó el vaso. La guerra de la independencia de las 13 colonias se estaba fraguando y los colonos tendrían ayuda.

España, calienta que sales.

 

El Camino Español

 

Fuentes Principales:

La Vanguardia: «El camino a la independencia de Estados Unidos»
Tax History Project: «The Seven Years War to the American Revolution»
Meeting of the Directors of the East India Company, 30 December 1761. I.O.R., B/77, Court Minutes (1761–1762), p. 251
The British Conquest of Manila
Dual Government in Bengal (1765-72)
Wikipedia: «Great Bengal famine of 1770»
History.com: «Tea Act»
Business Economist: «Adam Smith on the East India Company»
Jamestown Settlement & American Revolution Museum: «Why was the Tea Act of 1773 so Important?»

El levantamiento contra la Compañía de las Indias Orientales:

The Academy of Political Science: «The Uprising Against the East India Company»
The New York Times: «The Original Evil Corporation»

*hay varias teorías al respecto de las cifras, pero todas ellas hablan de millones de personas y de un tanto por cierto de un 20-30 de la población de Bengala.

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