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La Inglaterra del Siglo XVIII: El Estado moderno más débil del mundo (V). La CIO y la Independencia de las Trece Colonias

¿Qué fue lo que agudizó la frustración de los colonos ingleses como para aventurarse a una guerra abierta contra la metrópoli que militarmente era tan poderosa? ¿Unos impuestos es suficiente medida para sufrir las consecuencias de una guerra interna? La Ley del té generó una oleada de protestas relacionadas con los impuestos pero provocar una guerra intestina únicamente en base a eso no parece suficiente… Aquí hay gato encerrado.

La Inglaterra del Siglo XVIII: El Estado moderno más débil del mundo (IV). La CIO provoca guerras intestinas.

Que la CIO era capaz de magrear a su conveniencia al Gobierno de Inglaterra es una obviedad. Llevaba haciéndolo a placer, pero entre bambalinas, desde hacía casi un siglo: Leyes a su medida, mirar para otro lado ante abusos de la CIO contra otros países soberanos y su población, hacer librar a Gran Bretaña y a sus habitantes guerras que interesaban a la CIO… Pero no acaba ahí la cosa, los anglos, en lo que respecta al dinero, siempre podían ir un poco más allá. Tanto es así que también eran capaces de provocar guerras intestinas.

La Inglaterra del Siglo XVIII: El Estado moderno más débil del mundo (I)

Una organización estatal incipiente y endeble, una empresa poderosa y sin escrúpulos (como sus accionistas), unos gobernantes sin moral ni cuajo fueron los mimbres con los que Inglaterra se convirtió en el estado moderno más débil del mundo durante casi un siglo (aunque de los más ricos y y poderosos militarmente).

Felipe II y la longitud geográfica: El primer Plan de Observación Astronómica a Gran Escala del mundo

Nadie duda de la importancia de conocer la longitud geográfica para dominar los Océanos. Bien lo saben los ingleses que tuvieron que esperar al siglo XVIII para empezar a navegarlos con un poco de soltura. Pero para los españoles no era solo una cuestión de dominar los Océanos. En el conocimiento de la longitud geográfica se asentaban otros intereses absolutamente fundamentales para poder gestionar y coordinar un Imperio y que se desplegaba por cuatro Continentes.

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