Quién nos lo iba a decir: Con paso firme al Itinerario Cultural Europeo.

Este viaje con algunos de los principales especialistas turísticos de España, siguiendo la ruta histórica entre Milán y Bruselas, que abrieran los Tercios es la primera de las acciones encaminadas a convertir al Camino Español en Itinerario Cultural del Consejo de Europa (ICCE).

Hace ¿Cuánto? ¿10 años? ¿12? Qué más da… hace ya bastantes años empezamos con este proyecto (¿locura?) de recorrer el Camino Español. Al no encontrar información para poder recorrerlo en bici o andando indagué sobre él. Había información, pero no mucha y un tanto caótica. Ese fue el principio. Decidí que, si nadie lo había recorrido en estos últimos cuatrocientos años, tal vez iba siendo hora de ponerle remedio. Algo tuvo que ver que me gustara la Historia y particularmente la Historia de España del siglo XVI, XVII y XVIII. También el deporte y viajar.

En contraste con eso que ocurrió hace tantos años, hoy da inicio un viaje muy especial siguiendo El Camino Español. Para empezar, es la primera de las acciones que están encaminadas a convertir, dios mediante, a esta ruta histórica en Itinerario Cultural del Consejo de Europa (ICCE).

Lo siguiente es que lo hacemos acompañados de la Cámara de Comercio del BENELUX en España y de lo más granado de los periodistas especializados en turismo de España. Periodistas de medios generalistas (RTVE, El País, ABC, La Razón, y también especializados (Condé Nast Traveler, Top Viajes, Revista Traveling, Expocultur, Altum). A lo largo de cinco días conoceremos, de primera mano y con otra mirada, una parte de la ruta que abrieron los Tercios Españoles para conectar los territorios de la monarquía Hispánica en Europa, durante el siglo XVI y XVII.

Una ruta que fue un hito logístico, pero más allá de lo evidente (aunque sin desmerecerlo un ápice), vamos a centrarnos en todo aquello que tuvo como consecuencia su apertura y mantenimiento. Porque de la capacidad de los Tercios y de la Monarquía Hispánica de mantener abierta y disponible esa ruta derivó, casi automáticamente, que también los lugareños y comerciantes utilizaran la ruta para ampliar el radio de acción de sus productos e ideas.

“Le chemin del Espagnols” le llamaban los lugareños. El Camino de los Españoles.  Una nomenclatura sin dobleces, que identificaba sencillamente aquella ruta con los que la abrieron y la mantuvieron y que te permitía acceder, de una manera razonablemente segura, al Mediterráneo, vía Milán y Génova, o al Atlántico, vía Bruselas y Amberes.

 

De la gran utilidad de esta ruta, tanto para la monarquía hispánica (que mantenía sus territorios conectados) como para lugareños, comerciantes y sus productos e ideas, devino siglos después la huella de la época española se deje sentir en muchos lugares por los que pasa esta ruta.  Y esa huella es la que nuestros acompañantes están dispuestos a descubrir junto con todos muchos atractivos (paisajísticos, gastronómicos, monumentales, artísticos, …)  que poseen estas tierras con las que compartimos durante casi dos siglos rey, religión, aliados y destino.

 

El Camino Español

 

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