Por qué España inició y lideró la Revolución Científica (siglo XVI y XVII)… y otros países se llevan la fama

Es innegable. En la Edad moderna hubo una evolución del pensamiento y del conocimiento que cambió el mundo para siempre. La Wikipedia lo explica así: «la Revolución Científica es un concepto usado para explicar el surgimiento de la ciencia durante […] los siglos XVI y XVII, en que nuevas ideas y conocimientos en física, astronomía, biología (incluyendo anatomía humana) y química transformaron las visiones antiguas y medievales sobre la naturaleza y sentaron las bases de la ciencia clásica«.

«…sentaron las bases de la ciencia clásica». En el siglo XVI y XVII. Y sin embargo nos quieren hacer creer que hubo toda una Revolución Científica que duró dos siglos coincidiendo con la época en la que España y la Monarquía española estaba absolutamente presente en todos los ámbitos de la ciencia aplicada, y sin embargo ella, España (peninsular y americana), no tuvo nada que ver con esa Revolución Científica. Si acaso un poco tangencialmente, como de refilón. Pero ¿Estamos locos o qué?

A 7 de marzo de 2021, la Wikipedia no da ni un solo nombre español. Nadie ¡¡en la España del Siglo XVI y XVII!! que hiciera «nada relevante» por la Ciencia :-/

Así que vamos a indagar un poco, porque aquí huele a chamusquina protestante

Ya dispones de dinero para disfrutar en tus recreaciones. En la T de Tercios

Si duró entre el siglo XVI y el XVII, es que empezó y se fortaleció en el XVI.

Es una obviedad, pero en según que temas hay que partir de lo obvio. Así que el meollo debemos buscarlo en el XVI, porque en ese siglo ocurren dos hechos que marcan el devenir de la Historia del mundo: el reciente descubrimiento de América y la primera vuelta al mundo protagonizada por Elcano y sus valientes. Esos dos hechos impulsados desde España lo desencadena todo.

El motivo que nos debe hacer pensar que la Monarquía de España inició y lideró la Revolución Científica es, sencilla y llanamente, que el Imperio que se estaba forjando necesitaba de la ciencia (aunque no la llamara así) para desarrollarse y crecer. Y en ese sentido dio los pasos, muchos de ellos de la mano de Felipe II, para que el conocimiento creciera y evolucionara hasta desatar una reacción no prevista: el cambio de paradigma con respecto al mismo concepto del Conocimiento y de la Ciencia.

La Ciencia, cuestión de Estado

Felipe II estuvo 10 años en Flandes. Llegó como príncipe y se vino a España como Rey. Le dio tiempo más que de sobra de saber cómo funcionaban ciertas cosas en Centroeuropa. También lo que se podía esperar de las Universidades (algunas tan potentes como la de Lovaina, englobada dentro de la monarquía hispánica). Es muy posible que sacara allí una conclusión determinante: el desarrollo del Imperio no podía esperar a que las Universidades se adaptaran a un mundo que cambiaba mucho más deprisa de las que ellas eran capaces de asumir.  Así que Felipe II abrió su propio camino.

Adoptó desde el principio una profunda labor de mecenazgo en el nacimiento y desarrollo de numerosas iniciativas científicas de primerísima magnitud. Alimentadas con enormes cantidades de dinero (que una cosa es predicar y otra dar trigo). Ciencia basada en experimentación y datos. Ciencia reconocible y moderna de la que Occidente es heredera.

La Casa de Contratación, el Consejo de Indias, la Real Academia de Matemáticas, el Real Tribunal de Proto Medicato,… son algunas de las instituciones que nacieron o/y se desarrollaron bajo el amparo de Felipe II para desarrollar esos ámbitos del saber sin tener que depender en demasía de los tiempos e intereses propios de la Universidad y cuya independencia era a veces una ventaja y a veces un serio inconveniente.

Ya de vuelta a España centralizó y fijó físicamente en unos pocos lugares a los protagonistas del desarrollo del conocimiento y del pensamiento que habrían de alimentar al Imperio de novedades que le permitieran evolucionar y crecer. Ubicar la sede de la Monarquía en Madrid es un argumento en esa línea. La construcción del propio Escorial es otra muestra palpable.

Concentración y multiplicación de conocimiento

Así, la Monarquía de España, se rodeó de acuñadores y ensayadores alemanes; alquimistas flamencos, alemanes, italianos e irlandeses; destiladores flamencos e italianos; cartógrafos flamencos; jardineros italianos, flamencos, franceses e ingleses; astrónomos italianos; boticarios y médicos flamencos. Suma y sigue. Un muy numeroso grupo de científicos y expertos de todas las áreas del saber que durante décadas estuvieron al servicio de Felipe II y por tanto del Imperio Español. Expertos que en su mayoría formaban parte activa del Imperio como súbditos de la Monarquía Hispánica (flamencos, napolitanos, borgoñones, milaneses, portugueses,…)

Todos ellos acompañados por otra legión de españoles, de lo mejorcito en cada área, salidos de las universidades, de la que España estaba tan bien provista (encabezadas por la de Salamanca y la de Alcalá de Henares), y otros centros de saber de los territorios de la Monarquía de España.

Antes, exactamente igual que ahora, concentrar y compartir el conocimiento es la receta infalible para generar ideas disruptivas, novedosas e innovadoras. Ahora lo llaman «Silicon Valley»  y nos parece algo mágico e inalcanzable que tienen en otros países. Eso mismo ocurrió en el Escorial, en Madrid, en Sevilla, en Salamanca durante muchas décadas. Eso sí, nadie le puso un nombre tan «cool»,  igual es por eso que no lo recordamos.

Expansión del conocimiento

Y atención que viene otro punto clave. Todos esos científicos venían a dejar su huella e incrementar el conocimiento para el Imperio Español y para ayudar a su desarrollo, pero a la vez también tenían acceso a las fuentes de conocimiento, tanto materiales como humanas, más innovadoras y relevantes de Occidente concentradas alrededor de esos centros impulsados por la Monarquía.

Y cuando terminaban su trabajo ¿Qué hacían? Pues se volvían a su Flandes, Estados Alemanes, Francia, Estados Italianos de origen.  ¿y qué pensáis que hacían cuando volvían? ¿se encerraban en casa y no compartían esos conocimientos?  Pues hacían lo que haríamos ahora: Aprovechar en su propio beneficio, de una manera u otra (escribiendo libros, traduciendo los que cayeron en sus manos, impartiendo clases en sus universidades, ejerciendo la profesión, poniéndose al servicio de otras Cortes,…), todo el conocimiento acumulado gracias a esa concentración impulsada por Felipe II con sus ingentes recursos y que ningún otro rey podía ni siquiera imaginar. Si eso no es generar y expandir de la conocimiento y ciencia ¿Qué lo es?

Luego, España, la Monarquía de España, despliega escuelas y Universidades por América , enseña los avances y muestra las nuevas técnicas constructivas, lleva maquinaria moderna de acuñación, ingeniería, imprenta,… Así es como se genera una revolución, expandiéndose más allá del punto donde nace. Hasta los Jesuitas, orden hispana y católica, durante el siglo XVI y XVII introdujeron la astronomía y la ciencia occidental en China.

La innovación real cubre necesidades reales

Hay otro factor clave para el nacimiento e impulso de lo que llamaron Revolución Científica por parte de España: Los retos que se le planteaban a la Monarquía Española, se le planteaban a ella. Y en gran medida solo a ella.

El resto de países NO acaban de entender eso de la inflación, dado que NO la sufrían con tanto impacto. O NO tenían necesidad imperiosa de conocer la longitud no solo por mar sino también por tierra; NI la necesidad imperiosa de…

Viste con los gemelos de los Tercios. En la T de Tercios

· construir una legislación para integrar y proteger a sus nuevos súbditos;
· comunicarse verbalmente con otros pueblos y aprender sus lenguas;
· construir barcos más seguros, que movieran más carga y se defendieran mejor (de los piratas patrocinados por ya sabemos quien) ;
· construir mejores fortalezas para defender posiciones (idem de lo de antes);
· trazar rutas terrestres estables para comunicar territorios en América;
· renovar y homogeneizar el calendario en todos los territorios de cuatro continentes para poder organizarlos mejor;
· conocer a las gentes y sus costumbres que poblaban esos territorios;
· impulsar empresas que descubrieran territorios nuevos buscando sus límites;
· cartografiar cada palmo de territorio reconocido;
· facilitar y promover la imprenta para expandir el conocimiento por sus territorios repartidos en 4 continentes;
· comunicar más rápido las noticias para tomar mejores decisiones;
· proteger mejor esas noticias de miradas ajenas ávidas de ser lo que era y representaba España;
· mejorar la extracción de plata y oro y la seguridad de las minas;
· acuñar moneda más rápido y mejor para poder financiar el desarrollo del Imperio;
· dotar a la Monarquía y al Imperio de un cuerpo de administradores competente;
· contar con un buen ejército que protegiera los límites del Imperio con buenos médicos que curasen a sus soldados y a su población;

En definitiva, NO tenían la misma necesidad imperiosa que SÍ tenía Felipe II y la Monarquía que encabezaba. Por eso Felipe II quería contar con los mejores asesores a su alcance (que era mucho) para que pudieran ayudarle a decidir en materias en las que nadie, en ninguna corte europea, había tenido que decidir ni por asomo. Sobre asuntos en los que únicamente el primer Imperio global tenía disposición, voluntad, capacidad y sobre todo necesidad de decidir.

Ninguna corte europea, ni Inglaterra, ni Francia, ni ningún señor de los estados alemanes o de los estados italianos, tenía ninguna necesidad, durante el siglo XVI, de hacer evolucionar tanto el Conocimiento. Ninguna. De hecho a tenor de lo que invertían en ello, no lo hicieron. Y ese es otro punto clave: la inversión económica.

No hay Revolución Científica sin inversión económica continuada

Difícilmente puede durar la revolución científica hasta el siglo XVII si no pasa primero por el siglo XVI, ya lo hemos dicho antes. ¿Y cual era la situación de los países europeos en el siglo XVI?

Francia dividida inmersa en una guerra civil religiosa que duró más de 50 años. Olvidaos de que ellos financiaran ciencia que no fuera para matarse entre franceses. Los ingleses, aún peor, un cero a la izquierda durante buena parte del siglo XVI, y a finales de siglo, después de una guerra nefasta para ellos contra el Imperio Español, aún peor. Su siglo XVII estuvo sembrado de guerras civiles e inestabilidades. Olvídate de que impulsaran el conocimiento desde sus élites y con un dinero que no tenían.  Quien mas queda. ¿Los estados alemanes? ¿Los estados italianos? Cada uno por su lado hacían sus cositas, pero no podían impulsar un cambio tan profundo como para generar un movimiento global.

Portugal sí estaba en condiciones de entender la situación de la Monarquía de España que necesitaba responder a innumerables cuestiones morales, humanas, técnicas y científicas que se planteaban con el Nuevo Mundo y en los Océanos. Al integrarse, durante el reinado de Felipe II, en la Monarquía participó activamente en fortalecer y expandir esa Revolución Científica que década a década estaba cambiando el mundo.

Únicamente la Monarquía de España, con todos los territorios que la englobaban (Portugal, Países Bajos, Nápoles, Milanesado, Franco-Condado,… junto con la España Europea y la Americana), tenía la capacidad para mantener un pulso económico adecuado durante decenas de años como para desarrollar el músculo suficiente que generara y alimentara un movimiento científico-técnico que hiciera evolucionar para mejor la situación global del propio Imperio. De esa dinámica de ámbito global generada se aprovecharon todos los países de Europa. Incluidos los que llevan décadas haciéndonos creer que la Revolución Científica nació en la mismísima puerta de su casa.

Resumiendo…

Que no nos vengan a la mente personajes de relumbrón españoles no significa mucho. Atiende más bien a quién, desde dónde y para quien se ha escrito sobre la Historia de la ciencia moderna.  Lo importante es evidenciar lo obvio, que fue el propio impulso, desarrollo y evolución del Imperio Español el que generó e hizo crecer lo que a posteriori se llamó Revolución Científica. A veces lo más sensato es sencillamente lo que ocurrió.

El Camino Español

Por cierto, unos pocos botones de muestra…

Pierre Daniel Huet, francés él y un crack de su época, denunció el plagio realizado por René Descartes, uno de los máximos exponentes de la Revolución Científica, para componer su famoso Discurso del Método y formular su «cogitum ergo sum» (1637), copiando casi literalmente sin citarlas las ideas filosóficas previamente formuladas por los filósofos hispánicos Gómez Pereira, en 1554, y Francisco Sánchez en 1576. Investigad sobre ello, es clarificador.

El inglés Newcomen construye una máquina de vapor atmosférica utilizada para bombear agua fuera de las minas de carbón y estaño existentes en la zona. La patenta en 1712. Es considerado el padre de la Revolución industrial por ser el primer innovador. Jerónimo de Ayanz, navarro él, patentó y construyó la primera máquina de vapor en 1606 proporcionando energía para elevar el agua acumulada en las galerías de las minas que gestionaba. Un absoluto crack, el tal Ayanz.

Si indagas sobre un aspecto tan clave para la economía como inflación un nombre recurrente es Jean Bodin que escribió sobre ello en 1568. Es menos habitual encontrar referencias, sobre todo anglosajonas, sobre Martín de Azpilicueta, de la Escuela de Salamanca, que fue el experto navarro que estudió y escribió sobre ello en unos términos que son de total actualidad a raíz de lo que estaba pasando en España con la llegada de metales preciosos. Lo hizo en 1556.

Generalmente, se atribuye la invención del telescopioHans Lippershey, un fabricante de lentes alemán, que lo habría patentado en octubre de 1608. Pero resulta que se copió de Joan Roget afincado en Gerona inventor real del telescopio (antes de 1593), según demostró José María Simón de Guilleuma.

Y cuanto más rascamos, más sacamos…

En cuanto a los no-españoles que aportaron y se aprovecharon (lógicamente) del conocimiento acumulado por el Imperio Español, la lista es tan larga…

Ponemos solo unos pocos de muestra:
Abraham Ortelius (flamenco, geógrafo, asesor de Felipe II)
Andrés Vesalio (flamenco, médico, médico de Felipe II)
Sebastián Cabot (veneciano, Casa de Contratación)
Americo Vespucio (Florencia, naturalizado castellano, Piloto Mayor, Casa de Contratación)
Valerio Forte (napolitano, Destilador, asesor de Felipe II)

¿Nos ayudáis a ampliarla?

1 comentario

  1. Eduardo González Ruiz's Gravatar Eduardo González Ruiz
    08/03/2021    

    Magnífico artículo, muchas gracias.

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