El origen de los elementos de la bandera pirata: La América Española y los Tlaxcaltecas

La última vez que hablamos sobre ello, dejamos los símbolos de la calavera y los huesos cruzados al principio del siglo XVII y en algunas lápidas en España.

La última vez que hablamos sobre ello, dejamos los símbolos de la calavera y los huesos cruzados al principio del siglo XVII y en algunas lápidas en España.

La relación entre calavera y huesos cruzados y la muerte parece sólida. Precisamente porque se utilizaba para las lápidas de las tumbas. Tal y como mostramos con la de Bernardino Mendoza y otros ejemplos hallados en tempos españoles.Tiene su interés porque el “mundo” pirata aparece, como muy pronto, a mediados del siglo XVII. Por aquello de recordar que piratas en el Caribe a principios del siglo XVII sencillamente no había. Así que bandera pirata, tampoco.

Para nuestra grata sorpresa hemos encontrado nuevos rastros que permiten seguir avanzando en esta pequeña investigación sobre el origen de la bandera pirata. Y tiene su interés porque nos ubica 7 décadas antes, hacia 1535 (en realidad incluso antes). Es un salto temporal importante porque está claro que en ese momento seguro que no había piratas en el Caribe (excepto los españoles ¡¡nadie sabía dónde estaba el Caribe!!). No damos más rodeos:

Impresionante chambergo en la T de Tercios

El 22 de abril de 1535, en Madrid, se expide una real provisión como respuesta de la Corona de España a la solicitud del gobernador Diego Maxixcatzin en nombre de la población de Tlaxcala.

Tlaxcala (que seguramente no podáis ubicarla en estos momentos, está situada bastante cerca de México D.F.), la población, no nos sonaba hasta hace bien poco. Pero ahora que sabemos alguna cosilla sobre ella (y la república que formaba en el siglo XVI) entendemos muchísimo mejor qué pasó en aquel territorio durante ese siglo XVI y cómo un puñado de españoles, con la ayuda imprescindible y inestimable de los tlaxcaltecas, pudieron derrocar a un Imperio poderoso como el azteca.

Provisión escudo Tlaxcala

Provisión escudo Tlaxcala

Es relevante indicar que la petición de la población de Tlaxcala tenía como intención convertirse en ‘civitas’, en ciudad, y eso, entre otras cosas, implicaba que el Emperador Carlos I concediera un escudo de armas(*). Aunque la petición implicaba en realidad muchas otras cosas de mayor calado.

Esta bandera es protagonista de nuestra historia. No renuncies a ella. En la T de Tercios

Sea como fuere, la concesión del escudo tiene toda la relevancia porque éste contiene unos símbolos muy particulares:

“…el campo colorado y dentro de él un castillo de oro con puertas y ventanas azules, y encima del dicho castillo una bandera con un águila negra rampante en campo de oro; y por orla, en cada uno de los dos lados de ella, un ramo de palma verde, y en lo alto de la dicha orla tres letras que son una I, una K, una F, que son las primeras letras de nuestros nombres y del príncipe D Felipe, nuestro muy caro y muy amado nieto e hijo, y entre estas letras dos coronas de oro, y de la parte de abajo dos calaveras de hombres muertos y entre ellas dos huesos de hombres muertos atravesados a manera de aspa que vuelvan a color amarillo; la cual dicha orla tenga el color de plata según que aquí van figuradas y pintadas…”

La explicación del escudo tiene su interés, la verdad:

El castillo de oro sobre rojo es la imagen heráldica de Castilla, que representa las fortalezas castellanas levantadas para resistir el avance de los musulmanes en la Península. El rojo es la sangre de esos musulmanes derramada en los campos de batalla durante la Reconquista. Como imagen principal del escudo de Tlaxcala, representa a dicha ciudad como una nueva Castilla, vencedora de los mexicas en la guerra que los enfrentaba cuando llegaron Cortés y los españoles.

Escudo de armas ciudad del Tlaxcala

Escudo de armas ciudad del Tlaxcala

El águila negra sobre oro es la imagen heráldica del Sacro Imperio Romano Germánico y, por tanto, representación del Emperador Carlos I, que concedió el escudo. La orla de plata (bordura en lenguaje heráldico) representa la fe católica, que los tlaxcaltecas habían abrazado sin oposición. Las iniciales corresponden a las de los nombres latinizados de la reina Juana de Castilla, su hijo el emperador Carlos I y el hijo de éste, el entonces príncipe Felipe. Las dos coronas representan a la reina Juana, titular de la Corona castellana, y a Carlos I como cotitular de la misma Corona.

Y aquí viene la parte que más nos interesa ahora:

“y de la parte de abajo dos calaveras de hombres muertos y entre ellas dos huesos de hombres muertos atravesados a manera de aspa que vuelvan a color amarillo”

Las palmas son símbolo de victoria, en este caso sobre los mexicas, y los cráneos tiene un sentido trofeístico y representarían a los mexicas muertos durante la toma de Tenochtitlán en 1521.

Un pequeño inciso: Los representantes Tlaxcaltecas fueron en persona a hacer la solicitud y estuvieron en España el tiempo necesario para obtener el beneplácito del Carlos I, con el que tuvieron audiencia. No como algo exótico sino en una reunión “de negocios”. Si eso no es progreso, mestizaje, modernidad y amplitud de miras de una sociedad, de la que el rey es representante, nada lo es.

Lo relevante del escudo, con el asunto que nos traemos entre manos, es que los elementos de la bandera pirata aparecen ya en la ubicación geográfica muy cercana al Caribe y en un tiempo muy anterior a los piratas. Es decir, en la América española y en el primer cuarto del siglo XVI aparecen ya en el mismo dibujo una calavera y unos huesos cruzados. No sólo eso.

La teoría sobre las calaveras y los huesos cruzados es que eran muestras trofeísticas por la victoria ante enemigos, pero no es menos cierto que en los escudos de armas, no era nada habitual utilizar este tipo de elementos. De hecho no se hacía. Así que la propuesta Tlaxcalteca de incluirlos resulta original e “innovadora”.

Por último, pero no menos importante, Tlaxcala no solo obtendría un escudo de armas como ciudad del Imperio (aspecto por otra parte absolutamente rompedor y que detallamos en la post-data) sino que además le iba a dar todo el bombo necesario. En la provisión se indica:

“Las cuales dichas armas (*) damos a la ciudad por sus armas ídem ya señaladas para que las puedan traer y poner y traigan en sus pendones, sellos y escuadras y banderas y en las otras partes y lugares que quisieren por bien tuviesen según cómo y de la forma y manera que las ponen y traen las otras ciudades de nuestros reinos a quienes tenemos dadas armas y divisa. “

Así que no estamos hablando de un símbolo escondido, sino que se utilizaba como parte de un escudo oficial de una población. Referencia de otras poblaciones en aquella incipiente América Española por su alianza de lealtad mutua con los españoles. Es decir, mucha gente tendría acceso a aquellos elementos que se convertían en fácilmente “copiables”.

Así que con esta prueba ubicamos los elementos de la bandera pirata en 1535 (o antes), en la América Española y con autores Tlaxcaltecas. Sin los cuales, dicho ya de paso, hubiera sido imposible la revolución y evolución que significó la llegada de los españoles al Continente americano.

El Camino Español

PD: muy recomendable la lectura de este documento: http://www.e-revistes.uji.es/index.php/potestas/article/viewFile/2311/1980

De verdad que los que hicimos los españoles para generar un entorno de mestizaje constructivo fue absolutamente impresionante:

“El primer privilegio obtenido por la embajada fue el reconocimiento de Tlaxcala como una civitas con título de lealtad y facultad para poseer y usar escudo de armas, lo que representaba el aval imperial para mantener un gobierno propio, constituido en principio por lo más granado de la nobleza india tlaxcalteca.

El otro privilegio, registrado en una imperial cédula, fue la incorporación de la provincia de Tlaxcala a la Corona de Castilla con carácter de inalienable, es decir, que no podría ser cedida ni como señorío, ni como encomienda ni como donación en ningún momento por ningún sucesor del césar Carlos. Esto implicaba que el gobierno indio, es decir, el patriciado de la civitas, solo rendiría cuentas directamente al rey de España y a su representante en Nueva España: el virrey. “

No es solo dar un escudo para poner en una bandera, es todo lo que implica y la carga de profundidad que eso significa… ¡¡¡ en el siglo XVI !!!

(*) el término «armas» engloba las «insignias peculiares a naciones, diputaciones, ayuntamientos, villas, ciudades, linajes y personas para diferenciarse unas de otras».

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