Hernán Cortés y los españoles: El arma definitiva con la que la República venció al Imperio

Hay que decir que igual se nos fue la mano con el darnos importancia. Desde la lógica y el sentido común más básicos, no parece sensato creer que unos cuantos cientos de hombres fueran capaces, solos y por muy españoles que fueran, de doblegar un imperio consolidado defendido por decenas de miles de soldados valerosos y temibles. Así que igual deberíamos mirar a ver qué nos hemos dejado en el tintero (o qué nos contaron mal).

Y no hace falta rascar mucho, la verdad. La clave está en Tlaxcala.

Esta es una de esas veces en la que los vencedores no escriben la historia. O mejor dicho los que escriben la historia (los españoles en este caso y también vencedores) tienden a dar importancia a unos protagonistas mientras les esconden los méritos a otros. Una fea costumbre (algo, por otra parte, muy parecido a lo que ocurre en la prensa actual. Ya veis que la cosa viene de lejos y no ha cambiado mucho).

Tlaxcala era un República asediada desde antiguo por el Imperio Azteca (liderados por los Mexica). Y cuando decimos asediada es permanente atacada con la intención cierta de arrasarla.

Tlaxcala (capital de la república) y Tenochtitlán (capital imperial) fueron, durante la época prehispánica, dos concepciones políticas diferentes. Tlaxcala desarrolló un sistema de ciudades-estado que conformaban una especie de República. Mientras, Tenochtitlán se convertía, en su manera de organización, en un Imperio. Un gran y poderoso Imperio.

Durante muchos años estas dos concepciones potentes se enfrentaron en cruentas guerras para ganarse terreno mutuamente. Recién nacido el siglo XVI esas guerras continuaban activas. La situación por entonces no era nada halagüeña para Tlaxcala: rodeados territorialmente, bloqueados comercialmente tanto con los pueblos del golfo como los de interior. Las continuas incursiones de los Mexica, mucho más poderosos, hacían prever que la situación de los Tlaxcaltecas estaba abocada, en el corto plazo, a ser carne de sacrifico y banquete. Literal (en ese aspecto los Tlaxcaltecas tampoco se quedaban cortos. Ellos también tenían esa fea costumbre de comerse a sus vecinos).

Es en ese estado de cosas, muy resumido, en el que llegan Cortés y los españoles como caídos de un guindo: El Imperio está venciendo inexorablemente a la República (al mejor estilo ‘Stars Wars’), que se debilita por momentos, y a la que está a punto de vencer.

La llegada de un genio diplomático, político y militar como Hernán Cortés, con un puñado de españoles bregados en la guerras contra los franceses (en los territorios en disputa en la Península Itálica y que alumbraron a los Tercios) y aún con la memoria fresca de la reconquista, cambian sustancialmente la balanza: La República puso decenas miles de soldados tlaxcatecas, valerosos y recios, a disposición de Hernán Cortés (claro que antes tuvieron que jurar obediencia a su Rey, Carlos I. Lógico por otra parte). Pero ya se sabe que en la guerra cualquier cosa vale para vencer. Y más si es un “eterno” enemigo.

Con ello, Hernán Cortés, con un objetivo claro, conseguía el músculo para tomar por activa o por pasiva (lo intentó primero a las buenas…) lo que tenía en mente. Y los Tlaxcaltecas también conseguían el suyo, no penséis: venganza, venganza y venganza. Y se la cobraron entera (que a ver si pensáis que los humanos de aquella parte del mundo eran muy diferentes a los de ésta).

Con el avance de aquella guerra prehispánica donde recalaron Cortés y los españoles, los aztecas fueron perdiendo ciudades aliadas del Imperio, que veían que el viento soplaba ya de otro sitio, ofreciendo sus respetos (y sus soldados) a, ahora sí, Hernán Cortés que los dirigía hábilmente (previa jura de obediencia al Rey de España).

Con ese cambio, los Mexica, además de perder soldados disponibles, perdían tributos. Un desastre lo mires por donde lo mires (al que se añadiría además la viruela), que acabó finalmente con los Mexicas doblegándose ante los Tlaxcaltecas liderados por Hernán Cortés y unos cientos de españoles (pero con los ‘estos’ muy, pero que muy, bien puestos porque no les faltaron dificultades, penalidades. Muchos dejaron la lana, no penséis que fue un camino de rosas… Mención a parte las mujeres, que también las había. Otras que tal).

La República vence al Imperio como dijimos al principio. Aunque en puridad para cuando acabó esa Guerra prehispánica, a caballo entre dos eras (impresionante hecho sin parangón en la Historia), las ciudades de la República y del propio Imperio habían ya rendido, a través de Hernán Cortés, pleitesía al Rey de España, que hacía años que reinaba ya en media Europa.

Los Tlaxcaltecas rendían pleitesía a un Emperador, abandonando su República, por vencer a los Mexica. Los Mexica veían como su eterno enemigo les vencía por haber visto venir el cambio de los tiempos. Los españoles vieron rápidamente que lo que servía en Europa, aquí no tenía por qué. Morían en ese mismo instante tres concepciones del mundo para alumbrar una nueva época que promovió como ninguna el mestizaje.

El Camino Español

PD: Una de las primeras decisiones fue eliminar la terrible costumbre, cotidiana hasta la náusea, de comer carne humana. Que sólo por eso estaba claro que esa “organización” prehispánica no merecía el derecho de ver otro nuevo siglo. (Tribus solo dedicadas a servir de sacrificio y alimento a las “élites”. Difícil hacerse a la idea…)

9 comentarios

  1. Dani's Gravatar Dani
    21/08/2018    

    Hay estudios que dicen que el aporte proteínico lo conseguían comiendo hormigas y otros vichos parecidos, y que lo de comer carne humana era solo una cuestión ritual.

    • caminoespanol's Gravatar caminoespanol
      11/09/2018    

      Hola Dani,

      pues se los comían a centenas… =:-o lo del ritual me lo creo. Y que se pasaron por la piedra a muchos miles, también…

      saludos

      David

  2. Marcos Herrera Dominguez's Gravatar Marcos Herrera Dominguez
    05/09/2018    

    Muy buen artículo. Siempre he pensado que los Tlaxcaltecas estaban cansados de pagar tantos tributos a los aztecas, llegaron los españoles (y fueron sus salvadores, por decirlo de alguna manera).
    Por otro lado el es muy difícil cuestionar si era o no malo comer carne humana en ya que para ellos, los aztecas comerla significaba tener el valor de los lideres o guerreros que sobresalían en las batallas.
    Ya por último es muy difícil interpretar sus acciones con mentalidad del siglo XXI.

    • caminoespanol's Gravatar caminoespanol
      11/09/2018    

      Hola Marcos, muchas gracias por tus amables palabras. Mas que cansados de pagar tributos… al parecer, de lo que estaban cansados, era de ser asediados…

      Tienes razón. Es complejo ponerse en la mentalidad de otros y más si esos otros existieron hace más de 500 años. Ahora bien, estando de acuerdo contigo, no puedo más que pensar que ese (el de comerse a los enemigos) no es, ni era, el camino para que la Humanidad en su conjunto prospere de la manera “adecuada”.

      un cordial saludo

      David

  3. César H. Navarro's Gravatar César H. Navarro
    26/09/2018    

    De ahí viene el dicho “Estás para comerte vivo”.

  4. Tomas Vera Garrido's Gravatar Tomas Vera Garrido
    27/09/2018    

    Buenos dias….
    Quisiera decirte que estando de acuerdo con casi todo
    discrepo sobre que nos dimos importancia en exceso….
    La emprersa fue de tales dimensiones que lo que hicieron un puñado de Españoles
    fue grandioso y colosal amigo mio y claro que tuvimos que buscar aliados….
    Un Imperio se construye uniendo,desarrollando administrativamente,mezclandose con la poblacion autoctona etc etc…F
    Fuimos seguramente el Imperio que mejor trato siempre sus territorios y sin embargo la leyenda existe…..

    • caminoespanol's Gravatar caminoespanol
      25/11/2018    

      Hola Tomás,

      pues no te quito razón… si bien yo solo me refería al episodio de la “conquista” de México.

      Si miramos la aventura americana en su totalidad, está claro que lo que hicieron nuestros mayores fue absolutamente excepcional en positivo. Y nos quedamos cortos. Así que coincido plenamente contigo.

      Sobre la leyenda negra… pues solo te puedo decir lo que hacemos nosotros paciencia y trabajo. Seguir leyendo, investigando y robando horas al sueño para hacer post y publicar de vez en cuando

      Un cordial saludo

  5. 16/11/2018    

    Me parece un buen artículo en el que resaltas la importancia del pueblo tlaxcalteca para que Cortés y sus hombres consiguieran dominar el territorio bajo el control del Imperio azteca, puesto que los tlaxcaltecas fueron vitales para dicha empresa pero en este caso no creo que sea correcto decir que el Imperio azteca estuviese afianzado y consolidado como tal. Había varios enclaves libres dentro del territorio que controlaba la Triple Alianza, además de un descontento por parte de otros pueblos mesoamericanos que se encontraban bajo el yugo mexica y un descontento social que fue creciendo dentro del mismo Imperio tras la implantación de unas reformas sociales y políticas por parte de Moctezuma II. Este tema lo explico en mi blog dedicado a la cultura mexica, si quieres pasarte y leer sobre el tema es mundomexica.com .También estoy de acuerdo con lo que han dicho otros al respecto del canibalismo ritual y el número de sacrificios, no creo que fuesen las cifras tan elevadas que los conquistadores y misioneros españoles dijeron en su momento y ni que fuese el alimento principal como si lo era el maíz.
    Un saludo!

    • caminoespanol's Gravatar caminoespanol
      25/11/2018    

      Hola Mundo Mexica
      muchas gracias por pasarte por nuestro blog, también nos hemos pasado por el tuyo que tiene un enfoque que nos ha encantado 🙂

      Con respecto a tu comentario, sí, utilizamos la palabra consolidado porque tanto territorialmente como en su desarrollo interno estaban muy evolucionados y estabilizados. De hecho se estaban expandiendo, de ahí las guerras con las Repúblicas, que es un síntoma de organización interna.

      Y estoy de acuerdo contigo que el canibalismo no formaban parte de la dieta principal, pero el canibalismo estaba totalmente integrado en aquellas sociedades, y sin entrar en el número anual de sacrificios, eso es inaceptable incluso para una mente del siglo XVI (menos aún para el que tiene que servir de comida). También Los Tlaxcala tenían esas feas costumbres, pero al aceptar la ayuda española para luchar contra los Mexica aceptaron a Carlos I como su rey y la religión católica, así que dejaron de lado la pésima “costumbre” de comerse a sus congéneres.

      Un cordial saludo

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