Cuando España renunció a Gibraltar por humillar a Inglaterra: La guerra de expulsión Inglesa (1779-1783):

Inglaterra se lo veía venir… Una cosa era que España ayudara, por debajo de la mesa, a las colonias norteamericanas en su lucha contra los ingleses, como venía haciendo desde el principio del conflicto, y otra muy distinta que España entrara en guerra abierta y declarada contra los ingleses en un momento ciertamente crítico.

Vaya por delante que, para cuando el siglo XVIII tocaba a su fin, la situación de las colonias americanas no se parecía en nada a los virreinatos de la España americana. Los ingleses (muy en su linea habitual) no dejaban que los colonos desarrollaran su economía y mejoraran. No dejaban acuñar moneda (por eso cuando se independizaron utilizaron el real de 8 español, el “spanish dollar”), ni les daban margen de autogobierno. Sin embargo sí los cuajaron a impuestos para poder financiar la guerra de los 7 años (1756-1763) de la que Gran Bretaña había sacado tan buenos réditos.

Y de aquellos polvos llegaron estos lodos. Las colonias, que estaban en un estado deprimente, se levantaron contra el rey inglés; y España, a la que el pésimo resultado de la guerra de los siete años había espoleado, con Floridablanca al frente, vio una oportunidad inmejorable para devolverle uno a uno todos los golpes a Inglaterra. Más aún.

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Se abría una ocasión inigualable para deshacerse de unos ingleses que llevaban tres siglos intentando hacerse con la España Americana con una desfachatez deshonrosa (El engreído Drake y la reina Isabel, en el siglo XVI; el flipado de Cromwell y su designio Occidental; en el siglo XVII, y el “listo” de Vernon, la oreja de Jenkins y su rey George en el XVIII). Sin conseguirlo, dicho sea de paso, dejando muestra por los siglos de los siglos de su incapacidad perpetua y su total desdoro.

España, por aquel entonces de la mano del Borbón Carlos III, había rehecho en buena medida su hacienda y su Administración y con ella había renovado gran parte de su flota que lucía al nivel de la inglesa (aunque no por tripulaciones, más experimentadas y pobladas las inglesas). Nombres como Jorge Juan habían trabajado bien durante años rediseñando y construyendo nuevos navíos más marineros y potentes. La reforma de los impuestos, la liberarización comercial entre la España Europea y la Americana, había ayudado a regenerar los ingresos…

La cuestión es que el 22 de junio de 1779 Carlos III firmaba la declaración de guerra a Inglaterra. La guerra con la que España expulsaría a Gran Bretaña del continente americano daba sus primeros pasos. Y la iniciativa iba a ser del todo hispana:

Se inicia ese mismo junio el Gran Sitio de Gibraltar que duraría años, lo que distrajo unos recursos ingentes de los ingleses para el escenario europeo, que necesitaba imperiosamente en sus territorios americanos,…

Pero no solo eso.

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Por mar:
Desde el inicio oficial de la guerra España e Inglaterra mantuvieron algunos pequeños encontronazos por mar, saldados con victorias inglesas. Así ocurrió cerca de las Azores , el 14 de septiembre de 1779, o cerca de Lisboa el 11 de noviembre de ese mismo año. En ambas ocasiones un navío ingles y otro español cruzaron sus destinos. En ambas ocasiones los navíos españoles, después de una dura lucha, fueron sumados a la flota inglesa. Haciendo aprecio, dicho sea de paso, a sus magníficas hechuras y porte.

No está de más apuntar que no era casualidad que Inglaterra estuviera en aguas de Portugal. Eran aliados desde que Inglaterra apoyó a los Braganza para usurpar el trono portugués sustituyendo a los Austrias Españoles (a mediados del siglo XVII)… Claro que tampoco está de más añadir que cuando, con la guerra de expulsión, Inglaterra se quedó sin tierras continentales útiles en América, optó llegado el momento por fagocitar los territorios portugueses en Asia y África. Las hipotecas con los ingleses siempre salen caras. Muy caras.

Pero esta guerra con los ingleses que nos ocupa se extendía a lo largo y ancho del mundo.

En el Caribe:
· Captura española de Río Hondo y
· Captura española de Cayo Cocina, en Septiembre de 1779, en la costa de la actual Belize,
· Recuperación española de la Fortaleza de San Fernando de Honduras en noviembre de 1779,

En Lousiana:
· Captura Española de Fort Bute en septiembre del 1779 junto con los aliados.
· Victoria española en el lago Pontchartrain, septiembre de 1779,
· Toma por España de Baton Rouge, Septiembre de 1779, y
· Rendición a las armas españolas de Fort Rosalie poco después.

Y aún el mes de noviembre del 1779 no había visto su fin…

Así, en aquel comienzo de la Guerra de Expulsión inglesa, en el mar, el balance era claramente inglés (dos barcos a cero), si bien poco compensaba el botín, porque implicaba a los ingleses distraer unos recursos que necesitaban para dar apoyo a sus tropas en el continente americano. Pero era en tierra, donde realmente se decidía el tablero de la guerra. Y allí era donde los ingleses perdían hasta la camisa contra los españoles. Mal asunto para ellos. Muy malo. El equilibrio de fuerzas de ingleses con rebeldes y franceses estaba cambiando.

Es en esa circunstancia, y no otra, cuando Carlos III, Borbón él, tuvo noticia de que el Comodoro Johnson, comandante inglés del puesto de Lisboa, había hecho llegar una oferta del propio Frederick North, primer ministro inglés, a funcionarios españoles. Transcurría el mes de noviembre de 1779. El gobierno británico, según apuntaba el mensaje, podría considerar la posibilidad de firmar la paz mediante la cesión de Gibraltar. Inglaterra quería negociar.

¿Gibraltar a cambio de que España saliera de la guerra?

Mientras tanto el Gran Sitio de Gibraltar seguía su curso (duró hasta el final de la guerra en 1783) y de hecho se convirtió en el eje central de la guerra en Europa. Carlos III envió para actuar como intermediario al padre Thomas Hussey, que había sido capellán del embajador español en Londres. El sacerdote irlandés se reunió con Richard Cumberland, dramaturgo y funcionario de la corona inglesa. Las conversaciones se alargaron más de un año, hasta romperse en febrero de 1781, lo que obligó a Inglaterra a enviar una nueva misión de rescate para socorrer Gibraltar. Más recursos no destinados a América.

Esas negociaciones sobre Gibraltar contribuyeron a afianzar la política española de concentrarse en la recuperación, conservación y gobierno de unas tierras americanas, que España consideraba como partes de sí misma, y en dividir los recursos de Inglaterra para debilitar su posición en el Continente americano.

Por otra parte, si Gibraltar hubiese sido el verdadero objetivo de Floridablanca y Carlos III, España con el concurso francés, que se lo había ofrecido, hubiese podido concentrar suficientes tropas y barcos para conquistar, tarde o temprano, la fortaleza. No fue el caso, ni la intención.

La recuperación de Menorca, la ingente cantidad de recursos que destinó Inglaterra para mantener Gibraltar, la captura por los españoles de un convoy logístico (37 fragatas, 9 bergantines, 9 paquebotes) en camino a las colonias inglesas, entre otras muchas acciones clave por parte de España contra los ingleses (sitio de Yorktown, 1781), pusieron en jaque mate a una Inglaterra asediada.

Poco más de tres años tardó España en doblegar a Inglaterra, en una guerra en la que España había escogido el momento más propicio, en el terreno más adecuado y que dinamitó las opciones inglesas de mantener sus hastiadas colonias.

Después de la guerra de expulsión inglesa (1779-1783), la cosa en América del Norte quedó más o menos así…

La Guerra de Expulsión inglesa entre España e Inglaterra finalizó en el mismo Tratado de Versalles de 1783 donde los ingleses se veían obligados a olvidarse de su proto-imperio fallido (gestionado pésimamente durante más de dos siglos) y que dio paso a los Estados Unidos.

Así que sí, España renunció a Gibraltar para humillar a aquellos hijos de la Gran Bretaña que tantas veces quisieron hacerse con el legado español, en la guerra más dolorosa de todas las que han librado los ingleses, la que les echó de América.

El Camino Español

PD: Inglaterra cedía así todos sus territorios importantes en el continente americano (les quedaba un terruño costero,francófono y helado como el culo de un pingüino que ahora se sitúa en la costa Oeste de Canadá, cedido por los franceses unos pocos años antes)

PD: Tuvo que pasar casi un siglo para que Inglaterra se hiciera con los territorios portugueses en Asia… mientras tanto el “Gran Imperio Británico” se reducía a su islote y poco más.

PD: Francia, derivado del gasto que les supuso participar en la guerra con los ingleses, la mala gestión de su hacienda y la subida de impuestos, entre otros factores, provocaron años después unos conflictos civiles muy graves: Se gestaba la Revolución Francesa.

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