7ª Etapa: Hambach – Luxemburgo (119 km)

Ya estaba decidido. Esto era que Alfredo B. y yo saliéramos en bici desde el hotel de Hambach, mientras que el resto de participantes lo hicieran unos kilómetros más adelante. Lo haríamos así para evitar que esta jornada, que se esperaba de más de 130 kms., provocara que no tuviéramos tiempo material de visitar la capital.

Con la tranquilidad de no estar pendientes de toda la recua, dimos zapatilla allí donde los semáforos de Saarbrücken y nos dejaban

A relevos fuimos dejando atrás ciudades como Sarreguemines, Kleinblittersdorf, Bubingen, Gudingen, y  Saarbrücken, ciudad que nos costó más de media hora atravesar. Pasado Saar-Louis, y con el  río Saar a nuestra izquierda, nos batimos de lo lindo en un tramo que parecía que nos estuviéramos entrenando en el circuito de Lemans ¡qué pestoso!

Tras meternos en el cinto los primeros 60 kms. del día, vimos a Alfredo H. y a Borja que estaban en el pueblo de Merci. Nos dicen que el resto han iniciado la marcha hace 5 minutos. No nos ponemos nerviosos, pues siguiendo a nuestro ritmo caen a los 3 kms.

Comienzan los carriles bici, y en uno de ellos “el Inglés” hace una voltereta invertida con una salida y plantada excepcionales por los que cualquier jurado le habría dado 9.9 en unos JJ.OO.

En Mettlach subimos un primer altillo con dos revueltas que empieza a hacer mella en “Benja” y “el Inglés”. Alfredo va en su auxilio y conmigo se van para arriba Bernardo y Gustavo. En el alto, tomamos un desvío a la izquierda que nos indica claramente la dirección de Luxemburgo. Ha comenzado a llover, y nos paramos en Orscholz debajo de una marquesina de autobús. Llegan Alfredo y Borja para atenuar nuestra pena con los víveres que han comprado, ¡ah, y un paquete de botellas de agua con sabor a cereza amarga, que me parece que va a acabar a “tomal pol c…”!

Cuando parece que escampa la lluvia fina, nos ponemos otra vez en marcha. Otro repecho, y después una bajada que nos pone de agua hasta los huesos.

Pasamos Oberleuken, Sinz y, a la entrada de Remich, el río Mosel nos da la bienvenida a Luxemburgo. Foto de rigor en mitad del puente con el euro-cartel sobre nuestras cabezas.

A la altura de Assel decidimos cambiar la ruta, pues la planificada daba un rodeo para entrar en Luxemburgo por el sur. Así que entramos directos a la capital por la N2, y esto nos ahorró unos kilometrillos. Borja y Alfredo H. ya habían ido a hacer el check-in del hotel, justo enfrente del aeropuerto y fueron a buscarnos a la contra.

Como tampoco la tarde estaba muy católica, lo mejor era llegar al hotel, hacer las fotos allí, celebrarlo con cava de Luxemburgo –que tampoco estaba tan mal-, comer un poco, reparto de habitaciones, duchita para quitar las cascarrias, y parala capital. Por cierto, nada que ver con la vida nocturna de Basilea, Lucerna, o cualquier otro lugar por el que hayamos pasado durante este viaje.

Dicho esto, y una vez que llegue a casa, solo me queda ir modificando un poco estas entradas para poner las fotos que prometí. Tengo ahora mismo a Alfredo B. y a Robert que están sobando. Son las 23:56h. y hemos quedado en levantarnos a las 4:45h. para salir echando leches hacia Miranda de Ebro. Y es que después del filete nervioso que hemos cenado esta noche, cada vez tengo más antojo de un chuletón.

¡Es lo que tiene el viajar fuera de España!

De izda. a dcha.: Clifford, Gus, Robert, Bernardo, Borja, Alfredo H., Carlos, Fermín, y Alfredo B.

Fuente: Blog de Fernando Dueñas

En prensa: Diario de Burgos

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