IV – El Terrible Trienio (1568-1571): El Tsunami de Holanda o las dos puñaladas a Flandes. 1570

Crear los Mendigos del Mar, fue el segundo intento de Guillermo de Orange para minar la autoridad del soberano de los Países Bajos (Felipe II). Y lo cierto es que, después de la debacle de invadir los Países Bajos con mercenarios pagados de su bolsillo (podríamos llamarlo la “Estrategia Terrestre”), tampoco iba por buen camino la segunda intentona: La “Estrategia Marítima”.

Que los “Mendigos del Mar”, en su nacimiento, pudieran atracar en La Rochelle (Francia) fue una petición muy hábil que sus amigos hugonotes (protestantes franceses) no tuvieron problema en conceder. Eso les permitió nutrirse de algunos barcos y tripulaciones  para iniciar su andadura como piratas de Guillermo de Orange contra el comercio hispano-flamenco.

El ‘affaire’  Isabel y ‘losbarcosconplataquenoestuya’ (barcos y plata con los que se quedó. Robar le llamaría alguien) fue otro golpe de suerte para Guillermo de Orange porque los “Mendigos del Mar” pudieron  atracar, después del forcejeo entre Isabel y el Duque de Alba, en el puerto de Dover (Inglaterra). A tiro de piedra de Amberes, permitiendo poner en muy serias dificultades el comercio de los Países Bajos (principalmente Flandes y especialmente Amberes).

Mira tú por donde, que los comerciantes españoles y flamencos le habían cogido las vueltas al asunto y habían decidido incrementar el número de barcos y su protección para poder sortear, mal que bien, a los patriotísimos piratas que no se atrevían a meterle el diente a las flotillas. Y en esas estaban… porque sin más barcos y sin más tripulación la “Estrategia Marítima” se iba al garete (dicho sea empleando lenguaje técnico)

Recorre el Camino Español con esta guía. En la T de Tercios

Pero algo inesperado sucedió. Algo que, como consecuencia, dio alas a los piratas porque sus filas se fueron nutriendo, muy rápidamente, de marineros y agricultores. Una de esas situaciones extremas y no deseadas en las que se puede ver de una manera nítida y clara, a través de los actos, cómo son las personas: El Tsunami  del día de todos los Santos.

El 1 de Noviembre de 1570, fecha marcada a fuego durante decenas de años en las mentes de holandeses y zelandeses, es sin embargo una fecha que los historiadores de la Guerra de los Ochenta Años pasan de puntillas (o directamente no mencionan o, lo que es peor, no la conocen).

En esa aterradora fecha ocurrió algo que cambió en gran medida el signo de los acontecimientos futuros dando un giro a la ya de por sí inestable situación de aquellas tierras: Un periodo de tormentas sin precedentes acabó por minar la resistencia de los muros de contención del furioso Mar del Norte que tenían como misión que los Países Bajos se mantuvieran “secos”. Ese 1 de Noviembre de 1570 los diques de contención cedieron.

Las consecuencias no se hicieron esperar. Una linea de costa de cerca de 400 kilómetros quedó literalmete arrasada. El mar no encontró ninguna dificultad para adentrarse en el continente más de cincuenta kilómetros (por algo le llaman Países Bajos). Unos 20.000 km2 de superficie literalmente tragados por el mar (la Comunidad Autónoma de Valencia tiene 23.000 km2). Desde Groninga hasta las puertas de Amberes se dejó sentir un Tsunami que arrasó con personas, viviendas, haciendas, animales y todo lo que se le puso por delante.

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Groninga (parte superior) – Amberes (parte inferior)

Las cifras de la época hablan de más de 20.000 muertes directas (Amberes, la ciudad más importante de los Países Bajos en 1560 tenía alrededor de 60.000 habitantes…). Luego vendría … lo de después: La hambruna.

La inundación destrozó las cosechas de ese año y se llevó por delante miles de cabezas de ganado. También las provisiones de grano para el invierno (recordemos 1 de Noviembre…) y las reservas de grano para las cosechas futuras.

El Tsunami cambió parte de la fisonomía de la costa holandesa, la más afectada. Surgieron nuevas zonas y desaparecieron otras. La reconstrucción de diques fue larga y dificultosa y el agua de mar anegó los campos de labranza dejándolos inservibles durante mucho tiempo para el cultivo (por la salinidad del agua que absorbió la tierra). Las nuevas zonas surgidas del mar tampoco servían para la agricultura ni para la ganadería. Primera puñalada.

Y si por un momento pensáis que la ayuda internacional (tan fluida para hacerle la guerra al rey de España) llegó a borbotones para ayudar a los damnificados o que los rebeldes tan patriotas ellos, viendo el sufrimiento de su propia población, ayudó en algo a la población que decían defender… os equivocáis.

Es el Duque de Alba quien aprueba reducciones drásticas de impuestos en la amplísima zona afectada, a propuesta del también español Gaspar de Robles, para intentar paliar lo que ahora llamaríamos sin lugar a dudas “zona cero”.

Lo de Gaspar de Robles merece mención a parte. Estatúter de Frisia y Groninga, es decir el máximo responsable de esas regiones (muy afectadas por el Tsunami), propuso la rebaja de impuestos e organizó de inmediato la reconstrucción y fortalecimiento de los diques destruidos. En particular aquellos más exteriores cuya reparación resultaba clave para evitar la entrada de agua por las mareas posteriores al Tsunami (pagando buena parte de la obra de su propio bolsillo).

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Stiennen man (hombre de piedra) – Monumento a Gaspar de Robles en Harlingen

Los meses siguientes, ya en invierno, os los podéis imaginar… el hambre y la miseria hacen aparición de manera irremediable y rápida. (Si ahora, en el siglo XXI, es dificultoso restablecer la normalidad en una zona debastada, pensad cómo sería en el siglo XVI. Sin máquinas…)

Así, de un día para otro, muchos, muchos supervivientes vieron como todo lo que tenían había desaparecido de un plumazo. No solo eso. Su medio de subsistencia había quedado inservible, los campos para los agricultores, o directamente había desaparecido, las barcas para los pescadores.

Son estas circunstancias desastrosas y desesperadas las que Guillermo de Orange utiliza para captar en lo peor de las desesperación de la gente (que con seguridad en una situación “normal” ni se lo hubiera planteado) abundante tripulación para hacer de sus “Mendigos del Mar” una flota abundante y realmente peligrosa. Con el objetivo en mente de cercenar el comercio de Amberes, corazón económico de los Países Bajos (su propio país)

¿Que los “Mendigos del Mar” bloquearan el Comercio de los Países Bajos era pésimo para la vida de sus conciudadanos? sí, claro ¿y más en una situación tan crítica por la que pasaba su país? Evidentemente. Y no dudéis ni por un momento que Guillermo de Orange lo sabía. Sabía perfectamente el daño que iba a provocar y las penalidades y muertes indirectas que provocaría en inocentes (que nada tenían que ver con “su” objetivo vital). Sí, pero también ponía en una situación muy complicada al Gobernador de los Países Bajos, el Duque de Alba.

Y puestas las dos cosas en la balanza … ¿Adivináis qué prefirió Guillermo “el Taciturno”, padre de la patria holandesa? Por ahí llegó la segunda puñalada… y el Terrible Trienio seguía su curso.

El Camino Español

 

Serie el Terrible Trienio

I – Terrible Trienio (1568-1571): Los “Mendigos del Mar” o cómo empobrecer a tu propia gente. 1568

II – Terrible Trienio (1568-1571): Isabel de Inglaterra roba a los Tercios y hunde más a los flamencos. 1569

III – Terrible trienio (1568-1571): El Duque de Alba hace de “Montoro”. 1569

IV – El Terrible Trienio (1568-1571): El Tsunami de Holanda o las dos puñaladas a Flandes. 1570

V – El Terrible Trieno (1568-1671). La Pequeña Edad de Hielo: Inviernos heladores. Veranos infernales

VI – El Terrible trienio (1568-1571): Peste en Amberes. 1571

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