Las tres derrotas que los ingleses no nos perdonarán nunca

Inglaterra contra España

Históricamente hablando, algo pasa con los ingleses (así, en general) que da la sensación que nos tienen cierta inquina a los españoles (así, en general). No sabríamos explicarlo, pero que nos tilden de PIGS, que si la siesta y la fiesta y nuestro estilo de vida, mantener Gibraltar,… esas “cositas”. Da la sensación, decíamos, que en sus genes algo corre que les empuja a mantenernos “ahí”, digamos, “abajo”. No de acción claro, somos socios, pero sí de vez en cuando de palabra, como para marcar distancias.

Tal vez tenga que ver lo que dijo un inglés en un momento crucial de la historia de Inglaterra en su Parlamento:

“Y el Español no es, sin más, nuestro enemigo por mera casualidad, sino de forma providencial; así lo ha dispuesto Dios en su sabiduría.” (*)

Gruesas y profundas palabras, esas. Las dijo cuando transcurría el siglo XVII y los enfrentamientos entre España e Inglaterra se contaban por derrotas severas inglesas. Echémosles un vistazo somero:

Presume con estos gemelos de los Tercios. En la T de Tercios

La Guerra de las Armadas (1585-1604). La reina “Virgen” hunde Inglaterra junto con su ContraArmada.

Felipe II reina en España. De aquella guerra los episodios más reconocidos son la Gran Armada Española y la ContraArmada Inglesa. Con un resultado pésimo en ambos casos. La diferencia, la gran diferencia, fue que la Monarquía Hispánica (MMHH) se rehizo con rapidez del desastre pero Inglaterra se sumió en un pozo muy profundo del que tardó más de dos décadas en salir una vez finalizada la guerra.

La muestra palpable del ostión inglés y su escozor posterior al enfrentarse a España fue la expansión por los Océanos, que los ingleses dejaron eran incapaces de cubrir, de una Holanda rebelde que había firmado una tregua con la MMHH. Podéis leer más sobre la Expansión Colonial Neerlandesa aquí y como, con el comienzo de siglo, se inicia su despliegue por los mares (Las 3 guerras anglo-holandesas de ese mismo siglo son los intentos ingleses por recuperar el terreno perdido).

La Guerra del despechado inglés (1625-1630). El heredero inglés, ninguneado.

Felipe IV reina en España. En Inglaterra,  Jacobo I. Su hijo Carlos pretende a la hija del Rey español. La cosa no prosperó y algo fue muy mal porque volvió muy, muy rebotado. Pero mucho.

Jacobo muere, sube al trono Carlos I… y guerra (algo tuvo que ver el Palatinado y la guerra del los 30 años pero no entramos en detalle). El episodio de más relumbrón de esta contienda tiene lugar en la preciosa Cádiz, cuando los ingleses intentan atacarla. Que si hacerse con la flota de Indias, que si asolar la zona,… Pedazo de flota de más de 100 barcos, 15.000 soldados y marineros. La leche. Y también escozor…

Fue un costoso fracaso para Inglaterra, la verdad. Tanto es así que la mala gestión de la monarquía inglesa junto con los costos desorbitados de la guerra, el pésimo resultado de la contienda y la dificultad de financiar tanta estupidez enfrentan seriamente al Parlamento con la Monarquía que enconan con el tiempo sus posiciones. Sin dinero, sin barcos, derrotados y divididos. ¿doble escozor?¿triple?

La muestra palpable del ostión inglés y su escozor posterior  es que todo se les deteriora tanto que desemboca en la Primera Guerra Civil Inglesa. Se instaura la República en Inglaterra y al frente de ella se coloca Oliver Cromwell, el Lord Protector (y detrás de él, una Inglaterra semiderruida).

En el impás al tal Carlos I, el despechado inglés, le separan, mira tu que cosas, la cabeza del resto del cuerpo. No le sienta bien, la verdad. Y ahí tenemos a un tal Cromwell a la cabeza de un territorio dividido que necesita unir a toda máquina. Se saca de la manga la Commonwealth (¿os suena? en castellano es mancomunidad… por si le queréis restar glamour) y eso le permite gobernar Inglaterra, Escocia e Irlanda.

Tiene las piezas pero necesita algo que las una de manera definitiva… algo o alguien que haga que se conviertan en un unico ente indivisible, por ejemplo un… enemigo. Sí, habéis acertado: España. Es entonces cuando son dichas las palabras que decíamos al principio:

“Y el Español no es, sin más, nuestro enemigo por mera casualidad, sino de forma providencial; así lo ha dispuesto Dios en su sabiduría”(*)

Los protagonistas de Guerra del Designio Occidental

Los protagonistas de Guerra del Designio Occidental

La Guerra del Designio Occidental o ‘Western Design’  (1655-1660) o la “paja mental” de Oliver Cromwell

Felipe IV reina en España. El plan (en este caso es más científico llamarlo “paja mental”) de Oliver Cromwell pasaba por quitar a España el Imperio que había construido en América (de ahí lo de Occidental) para poder apropiarse de sus grandes riquezas y así poder luchar por la causa del luteranismo en el mundo (así, sin anestesia…).

Para argumentar el ataque indecente echa mano del argumentario de un tal Guillermo de Orange (¿os suena?)… Es aquí donde los ingleses reviven la Leyenda Negra para poder justificar la guerra.

La muestra palpable del ostión inglés y el escozor posterior es lo pírrico de lo conseguido teniendo en cuenta lo invertido y las pésimas consecuencias inmediatas para Inglaterra.

De esta guerra es el glorioso episodio donde Santa Cruz de Tenerife consiguió la primera de sus tres cabezas de león (la de Robert Blake). Por cierto, si queréis (y deberíais hacerlo…) poned en tela de juicio lo que nosotros hemos escrito, pero ¡¡por dios!! poned también en tela de juicio lo que dice la wiki y tres cuartas partes de internet sobre esta guerra y su resultado (la propaganda de guerra ya funcionaba por entonces. También maquillar las derrotas)

Los enfrentamientos de Cromwell con la cúpula militar son continuos y la precaria situación económica en que se encuentra Inglaterra al no conseguir sus objetivos de guerra vuelven a llevar al país a un período de gran inestabilidad. Si hasta se muere Cromwell de los disgustos…

El cargo lo hereda ( y le llamaban república =:-o) su hijo, Richard Cromwell, pero en 1659 presenta su dimisión. En abril de 1660 Carlos II es declarado rey de Inglaterra y entonces… ¿Qué es lo que hace? ¿Qué hace Carlos II ante la absoluta superioridad del “fantástico” ejército inglés sobre el “débil y triste” ejército español? (entiéndase la ironía) Efectivamente, suspender las hostilidades contra España y tapar vergüenzas. Escozor profundo…

Para finalizar este gratificante paseo por la historia, deciros que la frase la dijo, claro, Oliver Cromwell. La repetimos una vez más porque cuanto más la leemos más nos gusta:

“Y el Español no es, sin más, nuestro enemigo por mera casualidad, sino de forma providencial; así lo ha dispuesto Dios en su sabiduría”(*)

Nosotros tenemos la teoría que después de tantos sinsabores se les fijó a los ingleses en lo más profundo de su identidad de país este “deje” contra nosotros basado, quien sabe…, en la envidia, en la codicia, en la incapacidad repetida de superar a un adversario,… a saber qué, pero algo ahí quedó y lo van sacando cada vez que tienen ocasión.

Ahora bien, no nos parece aventurado decir que aquellos españoles del siglo XVII enseñaron a los ingleses a forjar su voluntad como nación moderna, igual que a nosotros nos “ayudaron” los musulmanes peninsulares durante la Reconquista. Solo que a veces da la sensación que los ingleses, más de trescientos años después, siguen escocidos.

El Camino Español

PD: Curiosamente si buscáis “Western Design” en google no aparece ninguna información en la wiki inglesa. Sí en castellano, en alemán, en francés,… pero no en inglés ¿¿les dará vergüenza?? 8-0  No es para menos… 😉

(*) “And the Spaniard is not only our enemy accidentally but he is providentially so God having in His wisdom disposed it so to be when we made a breach with the Spanish Nation long ago” ,  Oliver Cromwell’s Letters and Speeches.

17 Comentarios

  1. RUBEN's Gravatar RUBEN
    14/08/2017    

    Joder..con este articulo tan “neutral”España parecia los NAVY SEALS de la epoca. Supongo que historias como estas sob las que mantienen el patriotismo español. ¿Que hay del ostion de España y Francia contra Inglaterra? Me refiero a la batalla de Trafalgar.¿Acaso eso no es historia? Perdimos siendo dos contra uno. Gano Inglaterra por cierto.Y la batalla de santiago de cuba. Dias antes de que sucediera los periodicos españoles escribian satiras burlandose de la flota americana…no quedo ni un solo barco español a flote. Soy español y creo que se nos infla demasiado el pecho con nuestro pasado y nuestra seleccion. Mas humildad y mas mejorar como personas en general, porque en el presente somos un desastre de nacion y no me refiero precisamente a los politicos.

    • caminoespanol's Gravatar caminoespanol
      14/08/2017    

      Hola Rubén, vaya por delante nuestro agradecimiento por leernos. Dicho lo cual no puedo darte más que la razón: El artículo no intenta ser neutral. No puedo serlo aunque quisiera (que no quiero 🙂 ).

      Lo que sí es “bastante” objetivo 🙂 En el siglo XVII hubo tres guerras entre Inglaterra y España. Las tres que indica el post y con resultados realmente pésimos para Inglaterra. No hace falta que me creas, puedes (debes) comprobarlo tú mismo.

      Vuelves a tener razón con Trafalgar y Cuba, pero eso ocurre dos siglos después (principios y finales de XIX) cuando las naciones europeas ya estaban más que formadas.

      El contexto del post ocurre cuando las naciones europeas modernas se forjan y cómo se forjan. España se fraguó contra los musulmanes peninsulares y se modernizó para dar solución al reto global que era América. Inglaterra quiso medir su incipente nación “moderna” en tres ocasiones en un siglo con España y en las tres salió trasquilada. Lo que argumentamos en el post es que sencillamente esas derrotas, esa inferioridad manifiesta quedó a fuego en sus genes lo sacan a pasear con nosotros precisamente con la altivez y soberbia de la que hacen gala de vez en cuando. Para “compensar” 🙂

      Y sí, a mí se me infla el pecho con nuestro pasado (no es para menos), pero soy de los que confío más en el futuro incluso con todos los retos que tenemos por delante (aunque para es deberíamos afinar muy bien a quien votamos para presidente. Que ahora somos nosotros, los ciudadanos, los responsables de quien nos gobierna).

      Agradeciendote tu comentario, aprovecho la ocasión para saludarte atentamante

      David

      David

      • Pablo gomez's Gravatar Pablo gomez
        15/08/2017    

        Muy buen articulo por cierto, menos mal que todavia hay gente que se enorgullece de ser español.

    • Historia Española's Gravatar Historia Española
      17/08/2017    

      En la batalla Trafalgar las flotas española y francesa eran bastante más pequeñas que la británica, así que nada de 2 vs 1. También se había producido una epidemia entre los marinos españoles en Cadiz, por lo que parte importante de la marinería española era “de leva”, además parte de la flota francesa huyó al inició de la batalla. Por cierto la ventaja naval ganada en la batalla, solo les sirvió para ser derrotados no una si no dos veces tratando de tomar Buenos Aires.

      En la batalla de Santiago de Cuba, el almirante Cervera (que realmente era un “pacifista”) dando la batalla por pérdida de antemano y rechazando el plan del
      Capitán Joaquín Bustamante, de realizar una salida nocturna escalonada que habría evitado la pérdida la escuadra. Ordenó a sus buques salir del puerto en fila, enfrentarse a la flota americana (para que no se pudiera decir que no habían combatido) y a continuación embarrancar.
      Pero en tierra sufrieron enormes bajas atacando las posiciones avanzadas españoles (no la línea principal) en gigantesca superioridad numérica, estratégica (las posiciones fueron semicercadas) y armamentística, en las gloriosas batallas de Las Colinas de San Juan y El Caney.

      Además de estas tres victorias sobre Inglaterra, expuestas en el artículo, podríamos añadir:

      La participación castellana en la guerra de los 100 años, con la batalla de La Rochelle, el dominio castellano del canal de la Mancha y los ataques a la costa sur de Inglaterra.
      http://vascongados.blogspot.com.es/2015/11/armada-del-cantabrico-en-la-guerra-de.html?m=1

      La guerra del Asiento, con la batalla de Cartagena de Indias.

      La guerra anglo-española de 1779-1783, con la batalla de batalla de Pensacola, la captura del doble convoy inglés de 1780 (el mayor desastre logístico de su historia naval) y el fin del primer imperio británico, con la independencia de EE.UU.

      Efectivamente no hemos sido los “NAVY SEALS” hemos sido: El prospero Tartessos, el terror de Roma y los irreductibles cántabros, los godos que tomaron la imperial Roma y detuvieron a las huestes Atila, los vencedores de Covadonga, Simancas, Las Navas de Tolosa y el Salado, los heroicos almogávares y hemos dominado el Mediterráneo desde Aragón a Atenas, los descubridores de medio mundo, los Tercios Viejos y los combatientes de Lepanto, hemos derrotado al imparable ejército sueco en Nördlingen y a samuráis en Filipinas, hemos sido los primeros en vencer al ejército de Napoleón en Bailén y hemos vencido el Ejército Rojo en Krasny Bor.

      Somos ESPAÑOLES.

      • ángel's Gravatar ángel
        24/08/2017    

        Excelente

      • caminoespanol's Gravatar caminoespanol
        24/08/2017    

        Muchas gracias, Ángel!

      • Juan's Gravatar Juan
        14/10/2017    

        Ole, ole, lastima que la gente de este país no conozca nuestra historia

  2. Manuel's Gravatar Manuel
    15/08/2017    

    Tu lector se olvida del siglo XVIII le fue también bonito a los Jerries contra España, no sólo tuvieron el descalabro de Cartagena de Indias sino que esta derrota provocó ella independencia de sus colonias norteamericanas mientras España era dueña de un territorio costa a costa desd California hasta la Florida, incluyendo los territorios franceses que iban desde Nueva Orleans al Canadá, regalo del rey de Francia a su tío el rey de España.

  3. Jorge Belsa's Gravatar Jorge Belsa
    15/08/2017    

    Gracias por el artículo y por divulgar parte de nuestra historia que tan frecuente ignoramos.

    • caminoespanol's Gravatar caminoespanol
      15/08/2017    

      Muchas gracias Jorge por tus amables palabras y gracias a ti por estar ahí. Un cordial saludo

  4. Angel's Gravatar Angel
    15/08/2017    

    Aunque sucediera en siglo XVIII, la defensa de Cartagena de Indias comandada por Blas de Lezo con poco mas de tres mil hombres y seis barcos, contra la flota del almirante Vernon compuesta por 180 buques, armados con dos mil cañones y unos efectivos de unos treinta mil hombres también debió escocer un poco. En previsión a la victoria llegaron a acuñar monedas que representaban a Lezo rindiendose ante Vernon,

    • caminoespanol's Gravatar caminoespanol
      15/08/2017    

      Hola Ángel, esa merece capítulo a parte la verdad 😀

      en este caso el foto queríamos hacerlo en la confluencia entre la voluntad de Inglaterra de convertirse en un estado moderno a base de superar a la potencia hegemónica… Una apuesta muy fuerte que les salió muy mal y les marcó, pensamos nosotros, para siempre. Un cordial saludo

  5. dani's Gravatar dani
    15/08/2017    

    A los ingleses les gusta considerar que siempre han sido una gran nación y les gusta retrotraer su imperio a la época isabelina. Pero no es hasta el S.XVIII que se convierten en potencia y solo en gran potencia al ganar las guerras napoleónicas.

  6. luis's Gravatar luis
    16/08/2017    

    Falta el pedazo ostion de la “Royal Navy”, en el asedio de “Cartagena de Indias”, a manos del legendario “Blas de Lezo”.

  7. Diego's Gravatar Diego
    31/08/2017    

    Cromwell tenía toda la razón: los calvinistas ingleses -los llamados puritanos o presbiterianos, no confundir con anglicanos- son, por su religión, su moral y su ideología, lo contrario de la España imperial. Los puritanos son los “padres fundadores” de Norteamérica con el Mayflower, y el grueso del ejército de George Washington eran presbiterianos. Según su religión, grosso modo, son seres superiores al haber sido elegidos por Dios para gobernar el mundo en su nombre, como un nuevo “pueblo elegido” (un autor mexicano les llama “judíos cristianos”); el cumplimiento de esta misión providencial justifica todos los medios que utilicen; en realidad, consideran que sólo en ellos hay moralidad. La salvación del hombre no depende de sus obras buenas o malas, sino de la elección que Dios haya hecho de él (creen en la predestinación), y entienden la riqueza como señal de predilección divina, mientras la pobreza es lo contrario. Si uno va tirando de estas ideas que han estado en la cultura anglosajona desde que Inglaterra se separó de la Cristiandad al abrazar el protestantismo, encontrará muchas pistas para explicarse porqué Inglaterra -y Estados Unidos- han conquistado territorios, han extendido su comercio, su influencia política y cultural, pero no han civilizado y evangelizado, a la manera de España. Al contrario de lo que Marx afirma, en las ideas, no en la materia, están las claves de la Historia (Proudhon decía que en toda cuestión política siempre acabamos topando con la teología).

    El catolicismo español -hablo del de verdad, no de esa cosa de ahora- , es opuesto a esto. Nuestra espiritualidad católica es capaz de producir la poesía mística de San Juan de la Cruz o de elevar a los altares a un tipo como San José de Cupertino, que parece un ser casi idiota, pero es un ángel por su humildad. Somos capaces de producir una novela como el Quijote, donde nos reimos a gusto de la condición humana y de la mundanidad (creemos en el “vanitas vanitatis”) sin perder la fe y el sentido del honor . Cuando Cortés llega a Tenochtitlán y ve los altares paganos manchados de sangre por los sacrificios humanos, derriba a los ídolos, aunque eso podría haberle costado el éxito de la empresa y la vida. Luego, tras la conquista, en vez de retirarse y disfrutar de sus riquezas, se las funde en nuevas expediciones para buscar nuevas tierras. Me gustaría que alguien me pusiera un ejemplo parecido en otros países del modelo humano que la historia conoce como “el caballero español”: un modelo que se repite desde la Edad Media hasta la División Azul.

    Pocos años después de la conquista de América, se fundan universidades en Lima, México, Santo Domingo, Manila -casi tres siglos antes de la primera de Norteamérica- donde los indiígenas aprenden no sólo español y latín, sino a escribir sus propias lenguas (España funda cátedras de quechua, de tagalo, de nahuatl, etc.). Es increible que no se enseñe en los institutos las Leyes de Indias, donde la Corona llevó hasta lo exagerado su afán de proteger a los indios, con un sólo interés: hacerles cristianos y españoles, iguales a los peninsulares, sin asomo de espíritu racista, con la finalidad de que los indios se salvaran. Nuestros reyes eran, ante todo, reyes cristianos, y bien merecidos tenían el título de “Su Majestad Católica”. Si el español actual conociera su Historia, sabría de qué manera los españoles de cualquier clase mandaban memoriales a los reyes diciendo lo que les parecía, casi siempre criticando la política real en América, y a veces con aspereza, sin que por ello fueran castigados, sino todo lo contrario. Lewis Hanke dedica un estudio a la libertad de palabra en el imperio español que sorprendería. Pero hace siglos que somos unos descuidados de nuestras cosas. Nos han hecho tragar con una imagen deformada de la Inquisición y de la conquista de América y aquí se acabó todo: nos avergüenza ser lo que conocemos mal (parece que durante el siglo XVI, aquí no hubiera más que herejes ardiendo. Y no es así. La mayor parte de la gente no sabe, por ejemplo, que la Inquisición sólo tenía jurisdicción sobre los bautizados, no sobre judíos y musulmanes). Los ingleses lograron superar en extensión nuestro imperio, es cierto, pero imitaron mucho, en su política y sus instituciones, del imperio español, comenzando por el cargo de virrey y los “dominions”, que se entendían como una extensión ultramarina de Inglaterra (al igual que nuestros reinos de Indias). Como Cromwell, creo que la Providencia ha puesto a España -la monarquía católica y caballeresca- como enemiga de todo lo que significa esa Inglaterra puritana y sus hijos: el error teológico, la mentira, la “civilización” burguesa, la soberbia del hombre moderno, la estulticia moral, el gregarismo, el materialismo, el consumismo, el hedonismo, etc. En mi opinión, la cuestión no es sentirse o no orgulloso de ser español -en lo que no tenemos ningún mérito-, sino de saber qué es ser español y obrar como tal.

    Un sólo “pero”: no hace falta usar expresiones que siquiera parezcan irreverentes hacia las cosas sagradas, aunque seguro que en la intención no lo son. Dicho de una forma menos política: ¡que no blasfeméis, leñe! Suerte tenéis de que no anda por aquí el Duque de Alba. Mi más amplia enhorabuena por las entradas “El español que no conoce América no sabe lo que es España”. No conocía la frase, acertadísima, ni los monumentos que nos hablan, muy elocuentemente, de aquella España.

    • caminoespanol's Gravatar caminoespanol
      01/09/2017    

      Estimado Diego, nos ha dejado usted de piedra. En lo sucesivo le haremos caso. No más blasfemias que no es nuestra intención aunque el lenguaje diga otra cosa. Estamos dejando pasar unos días para seguir con la serie de los Monumentos de la UNESCO construidos en la época española, que nos encanta, nos sorprende y nos llena de orgullo a partes iguales. Muchísimas gracias en definitiva por su comentario que da para leerlo con pausa, detenidamente e ir tirando de los hilos que apunta. Un cordial saludo

  8. Diego's Gravatar Diego
    02/09/2017    

    No recuerdo si fue Chesterton o Carlos V quien dijo algo así como que el hombre no puede hacer acción más elevada que arrodillarse ante Dios. La proposición también vale en sentido opuesto. Dicho esto, es propio de los espíritus superiores recibir bien la corrección de un inferior. Como sólo a las almas nobles se les puede corregir, me atreví a tomarme esa confianza con quien no conozco. Mis respetos, señor.

    Al releer y remirar las imágenes de los monumentos españoles en América, que he conocido gracias a esta página, no puede uno sino admirarse. El trazado recto de las calles, las líneas ascendentes, los colores vivos, las ornamentaciones tan originales, en fin, la mezcla de nuestra romanidad española con lo indio, en un mestizaje artístico nuevo y bellísimo. Al contemplar Guatemala la antigua, el centro de Puebla o el monasterio del Popocatepetl, se siente uno en casa. No me sucede lo mismo, lo siento mucho, al contemplar el Empire State o el Taj Mahal. Qué bien se ve aquí la capacidad de aunar tantas formas de belleza dispersas por el mundo, sin que eso significara uniformización ni estandarización -con perdón por el anglicismo-. No es una belleza sin sentido, como la de un nuevo rico que atesora obras de arte. Es una belleza para construir, para elevar, para civilizar -que viene de civil-. Belleza, bien y verdad, siempre armónicas en la sensibilidad hispánica -en la de aquellos tiempos-. Un saludo.

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