El Padrón Real, la “Mejora Continua” en el siglo XVI o cómo conectamos el mundo

Todo empezaba con una expedición. Bueno en realidad recabando financiación y proyectando sobre el papel una expedición para poner a la luz del conocimiento otra parte del mundo totalmente desconocida. Y para pasar del papel (que todo lo aguanta) a la realidad invirtió España mucho empuje, talento, convicción y dinero. Y también unos marineros, científicos (cosmógrafos, geógrafos, …) y pilotos capaces de surcar mares nunca surcados entonces. Todos con billete de ida pero incierto billete de vuelta.

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Tienes “Invencibles” en la Tienda de los Tercios

Pues eso, lo primero planificar la expedición (el ‘PLAN’ que le llaman), aunque para empezar de verdad la tarea encomendada, primero había que llegar atravesando un Atlántico que hasta hacía cuatro días acojonaba lo suficiente como para que los marineros expertos no perdieran nunca de vista la costa. Eso debería darnos una idea de lo complejo que era formar pilotos capacitados. Tanto en calidad, para manejar barcos como aquellos en un Océano como ese, como en cantidad para que la empresa de conectar América avanzara a buen ritmo (180 pilotos a finales del siglo XVI, más del doble en el siguiente).

Una vez arribaban a la zona en cuestión, ahí empezaba el otro trabajo técnico. El de verdad. Cartógrafos, cosmógrafos, dibujantes, geógrafos, exploradores, expertos en idiomas gente preparada, estudiada, la élite de la ciencia de entonces al servicio de conocer una tierra nueva. Y es que necesitas a los mejores para que los datos sean fidedignos, confiables. De otra manera te arriesgas a que los datos recogidos sobre la zona en cuestión sean una castaña y los barcos que estuvieran por llegar en el futuro en base a esos planos se encuentren sorpresas desagradables. Así que no puedes utilizar a mediocres para hacer una labor pionera y especializada de recogida de información precisa, completa y concreta. (Este es el ‘DO’)

Copia del Padrón Real

Copia del Padrón Real – 1525

Un trabajo excitante para todos ellos: Dar a conocer un nuevo mundo. Es seguro que ellos eran conscientes de lo que hacían y les apasionaba la idea de la misma manera que ahora se apasionan los que llevan naves a Marte, a conocer el espacio o hace unas décadas a la Luna. Y nosotros desde casa, igual ahora como entonces, flipamos pensando que cómo es posible que los hombres, con todas nuestras miserias, seamos capaces de semejantes gestas…

Una vez recopilada la información, cartografiada la costa, las mareas, las corrientes, los lugares significativos, las entradas de los ríos, los valles y montañas, con la dificultad extra de dibujar en un plano una geografía proporcionada cuando solo tienes una visión muy parcial, con unas herramientas y técnicas revolucionarias entonces pero muy básicas vistas desde el hoy (básicamente lo mismo que ocurrirá con nosotros dentro de cuatro cientos años. Si queda alguien…). Una vez recopilada la información, decíamos, ésta era convenientemente organizada y salvaguardada como oro en paño. Mejor incluso. En esos pliegos iba la prueba irrefutable del “PLUS ULTRA”, de que no había límites, sólo el que nos marcáramos nosotros. Iba el futuro de un planeta como nunca antes había sido entendido.

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Bandera de España Antigua enmarcada la tienes a tu disposición en la T. de los Tercios

Claro que para poder hacer todo eso había que superar, por aquellas tierras de dios, ciertos aspectos no científicos: Conseguir agua dulce, comida, defenderte de los que se ven amenazados por tu sola presencia, las enfermedades, los accidentes, … toda una aventura, la del sobrevivir en el día a día, dentro de la propia aventura que era la expedición.

Pero los españoles somos gente con recursos, gente que dentro del arte que dominan sabe improvisar y superar las dificultades (antes igual que ahora) así que muchas de las expediciones volvían a casa. Qué sensación tan extrema debe ser ver la costa de España cuando marchas pensando que había muchas más posibilidades de no volver que de volver a ver a los tuyos. Menudos abrazos de felicidad se darían. Eso sí que sería una buena medida de las dificultades de estas exploraciones y de los coj… esto, de la convicción de la gente que la formaba.

Casa de Contratación, Sevilla

Casa de Contratación, Sevilla

Pero esperad que la cosa no acaba aquí. Los científicos y pilotos debían hacer entrega oficial y bajo juramento de que la información que entregaban era veraz. Esa información, convenientemente protegida, llegaba a manos de los expertos de la Casa de Contratación (1503-1790) en Sevilla. Y cuando decimos expertos es expertos. Los mejores científicos de la época eran fichados para formar parte de este enorme equipo (cartógrafos, archiveros, redactores y conservadores de actas, administradores, … todos españoles por aquello de que esta información era absolutamente ‘Secreto de Estado’) que eran los responsables de conformar el Padrón Real. En primer lugar se comprobaba la información conocida (es el ‘CHECK’) y luego se adjuntaba la nueva información proporcionada por la Expedición obteniendo una nueva versión del Padrón Real que complementaba, mejoraba y ampliaba la anterior (es lo que llaman ‘ADJUST’ o ‘ACT’).

Como cartografiar y conectar un Continente no se hace en un día, pues se volvía a preparar expediciones, dotándolos de las nuevas cartas, para cubrir otras partes desconocidas e iniciando de nuevo el ciclo en la fase PLAN. Es así como durante más de más de dos siglos España llevó a cabo la ingente tarea de cartografiar, conectar y conocer un Continente completo (no sólo sus costas). A este ciclo PLAN-DO-CHECK-ACT le llaman ahora ‘Mejora Continua’ y dicen que se inventó en Japón en el siglo XX, que le llaman ‘Keizen’ y que sirvió para hacer más eficiente el ensamblaje de coches… amos no me jodas….

El Camino Español

PD: habrá que decirle a los japoneses que según el ‘Padrón Real’ les falta la fase de Innovación. La casa de Contratación en función de la información que llegaba perfeccionaban el Mapa Maestro pero también se encargaba de formar a los pilotos y tenía una sección de I+D+i para perfeccionar los instrumentos de navegación y de medición que utilizaban las nuevas expediciones para ser más precisos en las mediciones y ágiles en la navegación.

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