4ª Etapa: Lucerna – Basel (99 km)

Hoy hemos tardado más de lo previsto en salir. Primero, porque el grupo estábamos divididos en dos: los que durmieron en camping, y los que fueron a albergue. Yo, que soy de los mayores y que encima se tienen que cuidar, preferí dormir un poco más alto del suelo, que bastantes maniobras me chupé en la mili. Después también retrasó la salida una avería en la rueda del “Inglés”, que al final se tuvo que volver al camping cuando apenas llevábamos 1 km. andado. Luego ya se nos uniría de nuevo.

Esta vez comenzábamos la etapa Bernardo –qué duro el tío-, Gustavo, Fermín, Alfredo B., y yo. Dejamos la ciudad de Lucerna cuando habíamos hecho 9 kms., y pocos sustos nos daba esta primera parte del recorrido. ¿Os había dicho que esta mañana también ha llovido? ¡Qué raro!

El paisaje típico de montaña suizo daba paso a los prados, granjas, y suaves colinas; pero me temo que voy a salir de este país y no voy a ver ninguna vaca pintada de morado. Porque tanta vaca y olor a hierba me han dado un mono de chuletón, que será esto lo primero que me ventile en cuanto llegue a casa.

Hoy el grupo parece que rueda animado. Gustavo está que se sale haciendo relevos a Alfredo B. a lo Cancellara, Bernardo hay momentos en que pide “un puntito más”, el Inglés va de menos a más, y Fermín no se espera la que le viene encima.

Borja no pierde la rueda de Alfredo. En el llano, claro; porque lo que es subiendo…

En Trimbach, cuando teníamos 50 kms. en las piernas, paramos a comprar avituallamiento en un súper. En ese momento yo aproveché para pedir a un paisano de la zona algo de aceite para engrasar el pedalier porque ya me venía sonando alarmantemente hace algunos kilómetros. Poco me duró la revisión ya que a apenas 2 km. daba por muerta (rodamientos) a mi montura para coger la de repuesto que iba en la furgoneta. Nada más cambiarla por la rígida de Roberto subimos el Alto de Hauensteinstrasse, y vaya si se nota “hacértelo con una más flaca”.  ¡Si la hubiese pillado para Sant Gotthard…!

De esta forma fuimos pasando por Sempach, que da nombre a otro hermoso lago (Sempachersee), Buchs, Zofingen, Sommerau, y Liestal. En este punto, no sin antes volver a parar bajo el tejadillo de los carros de un Lidl por un pequeño aguacero, tomamos una variante que nos llevaría a Reinach desde el Este. No se traspasa ninguna población en estos últimos 20 km., pero a quien sí casi traspasan con dardos envenenados los Garrapateros fue a Bernardo por ser el maquiavélico creador de la ruta. No solo porque se subió una colina, como el decía, y que en el descenso marcaba pendientes del 20%, sino porque encima se los pasó por la piedra a todos; eso sí, el paisaje y la carretera dignos de ser el escenario de un mundial de ciclismo. Aquí les tocó morder el polvo, como ya avisaba al principio de esta entrada, a Fermín y a Borja.

El grupo echó los higadillos en la trampa posterior a Liestal

Por cierto, ¡qué bien le quedan a Borja mis pantalones, y qué bien durmió esta noche! Jejejejeje.Otro fin de etapa más, en el camping de Reinach nos esperaban Alfredo H. y Carlos. Reinach está a unos 3 kms. de Basel (Basilea), y aunque teníamos a nuestro amigo Para de vacaciones allí, dispuesto a ser nuestro anfitrión, nuevamente la lluvia y otros imponderables hicieron que visitáramos la ciudad fugazmente y sin guía.

Fuente: Blog de Fernando Dueñas: Camino Español

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