Día 5: Col de Montcenis – Aiguebelle

Debería haber sido una etapa de descanso. Esa era la idea. Pero como suele ocurrir, las cosas no siempre salen como uno piensa.

El día empezaba razonablemente bien. Buena mañana, incluso con un poderoso sol en el paso del Montcenis. Buen y abundante desayuno. Los nubarrones lo ponían los dos radios de la rueda de atrás que rompimos, uno L.A.  y otro yo. La rueda de LA aguantaba el tipo, la mía, sin embargo, daba signos claros de estar descentrada. Primer, es un decir, fallo. No teníamos radios de recambio de rueda de 29″.

Sea como fuere, con todo montado, iniciamos el camino decididos a afrontar la bajada con tranquilidad. La primera en la frente, puesto que todavía nos quedaba mas de media hora de ascensión. Hasta alcanzar los 2.083 metros de desnivel acumulado. Que no estaría mal, dicho sea de paso, sino fuera porque en la ascensión LA rompe su segundo radio en la rueda trasera. La cosa se complica.

Problemas-Tecnicos-Etapa5-Camino-Español

Iniciamos, ahora si, el descenso. Imposible no parar para hacer fotos, el entorno es precioso. El lago, no obstante, esta a mitad y, dado que hay mucha  nieve acumulada en las cumbres, hemos pensado que lo habrían vaciado de cara al des

hielo. Seguimos el descenso con cuidado. También su rueda da signos evidentes de estar descentrada. Bajamos apretando frenos y aun así lo hacemos a 40 km/h, kilómetro arriba, kilómetro abajo.

CompeGPS-Etapa5-Camino-Español

Atravesar el Col nos lleva un rato. Bastante. Es una planicie rodeada de montañas perfectas para andar. Por la altura a la que estamos no hay árboles, Todo es un manto hierba verde intenso y flores de vivos colores, amarillas, rojas, violetas, blancas,… Una gozada para la vista y el paraíso del senderista. La parte negra del recorrido, el asfalto, lleno de motoristas que van hacer curvas y también de ciclistas a ponerse a prueba con tan exigente ascensión. Les animamos mientras bajábamos. No es para menos. Nos hacemos una idea muy precisa de lo que están pasando.

Bajada-Montcenis-Etapa5-Camino-Español

Acabado el Col del Montcenis, llega el descenso por el valle hasta Lanslebourg (la que tenia que haber sido fin de etapa de ayer). El paisaje cambia de repente. Del uniforme manto verde, pasamos al bosque frondoso de abetos salpicados de claros donde crece la hierba y las flores. Es imposible que las fotos hagan justicia. De pronto ¡Clac! Golpe seco metálico. Tercer radio roto en la rueda trasera de L.A. Esto ya es muy preocupante. Su rueda esta claramente descentrada. Hay riesgo. Me pongo detrás suyo a vigilar si la rueda puede salirse/romperse… Bajamos, lo que podemos, el ritmo de descenso. Nos da tiempo, eso sí, de hacer algunas fotos y grabar con la cámara subjetiva que llevamos (gracias Fernando). Estamos deseando ver los vídeos 🙂

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Llegamos a Lanslebourg. Para resumir: no tenian radios de rueda de 29″, en el pueblo de al lado tampoco. Tenemos que seguir bajando 25 km mas hasta Modane. El riesgo es muy elevado. Cualquier bache o una tensión excesiva podria romper otro. Y sin cuatro radios ¿Aguantaria la rueda?

Allí, en Modane, damos (gracias María José) con un taller que nos arregla el desaguisado mientras nosotros aprovechamos para comer. A las 2:30 salíamos de Modane y todavía faltaban 70 km para llegar a destino. El cansancio acumulado va pasando factura. 70 km a esas horas me parecen un mundo. Suerte tenemos porque los primeros 25, hasta St. Jean de la Maurienne, son un visto y no visto. Con puntas de 60 km/h, llegamos en un suspiro. Que gustazo la bajada.

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Entre St. Jean de la Maurienne y La Chambre decidimos coger la nacional y dejar de lado el camino que teníamos marcado para hacer, que era mas largo y menos transitado. Error. Algunos (muchos) coches, camiones pasan cerca, es demasiado riesgo. En todo caso hay mucho trafico.

Desde La Chambre hasta Aiguebelle, cambiamos de estrategia y volvemos a la prevista aunque tardemos mas, circulamos por carreteas habilitadas para bici y de nuevo a disfrutar. Kilómetros y kilómetros gozando de un recorrido relajante y lleno de matices: el olor a Naturaleza frondosa, el canto  de los pájaros, el murmullo poderoso del agua al bajar por el torrente y el frescor que desprende.

Aunque se disfrute, el cansancio acaba por hacer mella. Y llegar a Aiguebelle y darse una ducha de agua caliente es casi como tocar el cielo con los dedos. Una cena tranquila para comentar el día y la cama, que mañana esperan 90 km mas a recorrer.

DlopezR

! Comentario

  1. antonio's Gravatar antonio
    20/06/2013    

    sois unos fenómenos, muchos ánimos aunque se ve que no os hacen falta, que vais sobraos.

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